Quo

Viernes 18 de febrero de 2011
Por: Carolina Aranda

Nadie sabía quién había matado a las águilas

Reina del cielo y la luz, símbolo de Zeus, escudo de imperios y naciones, capaz de ascender a 30 mil metros, el águila calva no muere en lo alto sino a ras de suelo.  

Según la última entrega de la revista Nature, hace dos años en una isla cerca de Alaska se descubrieron 46 cadáveres de águilas. Nadie sabía la causa de sus muertes, hasta que un día Steve Delehanty descubrió que en 1870 una embarcación japonesa que buscaba animales silvestres se perdió por varios días. Al desembarcar, las ratas que traía su barco bajaron a tierra y se comieron a las crías y a los huevos.

Ahora algunos gobiernos europeos quieren erradicar a los roedores de esa isla para que las águilas calvas se sigan reproduciendo. ¿Lo lograrán, o nuevas embarcaciones llegarán con otras plagas?

Originalmente publicado en la edición 161 de la revista Quo.

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