Quo

Jueves 10 de noviembre de 2011
Por: Ana Pérez

Los científicos ponen en la balanza nuevas herramientas para perder peso: neurotransmisores, emociones, vitamina C y triptófano.

Una pareja americana se propuso adelgazar este año. La esposa de Jay Wornick formuló el desafío a su marido el 1 de enero. Él aceptó el reto y hoy, diez meses después, su balanza apunta 90 kilos menos. El hombre de 30 años y padre de tres niños antes pesaba 166 kilos y ahora solamente pesa 76.

El hombre afirma que su dieta diaria incluía un bistec de 566 gramos, frituras y varias bebidas gaseosas.

Ahora come fruta, vegetales y carnes magras, bebe agua y hace gimnasia seis veces a la semana en un club cercano a su casa en Fulton, en el centro del estado de Nueva York.

Sin embargo, seguir la dieta de moda no es lo único que hace falta para adelgazar. Ahora los investigadores agregan otras cosas que hay que poner en la balanza: más que el peso, importa el grado de bienestar.

Los alimentos ricos en triptófano (un aminoácido que, según los científicos, estimula la producción de serotonina) podrían hacernos felices. La doctora Pilar Senpau, experta en nutrición y cerebro, y autora del libro Los frutos de la vida. Frutos y verduras para ser feliz, lo explica a la perfección:

Todos nosotros tenemos unos neurotransmisores esenciales para la actividad cerebral, que necesitan, a su vez, de una materia prima que está en los alimentos. La serotonina, un neurotransmisor, necesita el triptófano, un aminoácido esencial, para funcionar. Pero nuestro cuerpo no lo fabrica, así que, para obtenerlo, tenemos que comer alimentos que lo contengan”.

¿Y para qué necesitamos la serotonina?

Este neurotransmisor, que abunda en nuestros circuitos neuronales, da una sensación de bienestar que nos hace sentir más felices y relajados. Tal es la relación entre estas dos sustancias que, según una investigación publicada en la revista Psiquiatric Biology, una ingesta suficiente de alimentos con triptófano podría sustituir los antidepresivos en un tratamiento psiquiátrico.

No en balde, el Prozac y compañía son estimuladores artificiales de esta misma sustancia.

Y no sólo eso: además de hacernos sentir bien, la serotonina compensa la acción de otros neurotransmisores como la noradrenalina, asociada al miedo y la violencia. Así que, ¿existen alimentos que nos pueden hacer más felices que otros?

La química del poder

¿Dónde podemos encontrar esa sustancia tan maravillosa?

Encontraremos triptófano en el aguacate, el plátano, el pavo y el queso. Lo que pasa es que la serotonina, para entrar en el cerebro, necesita azúcares. Por eso, cuando estamos nerviosos, lo primero que hacemos es acudir a alimentos que tienen hidratos de carbono, para que rescaten el triptófano que tenemos ‘vagando’ por nuestra sangre y lo lleven hasta el cerebro, donde se convertirá en serotonina”, Senpau.

Esto explica por qué la directora del Programa de la Salud de la Mujer del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Judith Wurtman, basa su Dieta del Poder de la Serotonina en la ingesta de carbohidratos como ingrediente indispensable para ser feliz.

Toda su teoría está fundamentada en los resultados de investigaciones llevadas a cabo por su esposo, Richard, neurólogo e investigador del Departamento de Cerebro y Ciencias Cognitivas del MIT.

Según estos estudios, no todos los carbohidratos tienen la misma eficacia a la hora de fabricar serotonina. Los que llevan almidón, como las papas y la pasta, y los dulces, como la miel, son los más eficaces.

Pero nunca deben ser ingeridos con proteínas porque la mezcla anula la producción de serotonina.

Y es que los carbohidratos no producen exactamente este neurotransmisor, sólo son su trasporte hasta el cerebro.

Por su parte, hay algunas sustancias que influyen en cómo percibimos nuestro bienestar. Por ejemplo, las frutas tienen grandes cantidades de vitamina C y ésta es fundamental para que los aminoácidos se conviertan en neurotransmisores. Sin ella no generaremos la oxitocina y la serotonina que nos dan la sensación de felicidad.

El arte de curar la obesidad

Pero este “superpoder” se pierde por almacenamiento y transporte.

Por lo que es importante comer aquellos productos que se den en nuestra zona, para asegurarnos de que conservan todas sus propiedades”, dice la doctora Senpaulos

Originalmente publicado en la edición 128 de la revista Quo.