Fuente: AAAs/Quo
El Toxoplasma gondii es un parásito que vive en los gatos.
El Toxoplasma gondii es un parásito que vive en los gatos. Y como los gatos viven con los humanos, muchos humanos, entre la mitad de ellos o más de la mitad, según del continente del que se trate, también están infectados con T. gondii.
Algunos se enferman y otros no, con los parásitos nunca se sabe. Pero estábamos hablando de los gatos. Y los gatos callejeros, los salvajes y los que no tienen dueños responsables, hacen sus necesidades en la calle, junto a la costa. Entonces llueve y las heces de los gatos terminan en el mar.
La contaminación del agua
En el mar se disuelven, y las almejas y los mejillones filtran el agua contaminada por la caca de los gatos y absorben el Toxoplasma, al que ni el cloro mata.
De hecho lo acumulan, se queda en sus tejidos. Entonces llegan las nutrias de mar y se comen los bivalvos contaminados con Toxoplasma y se enferman. Y se mueren, como ha sucedido consuetudinariamente desde hace 40 años en las costas del noroeste del Pacífico, desde el sur de Estados Unidos hasta Canadá.
Así lo reportaron en la 12 Reunión Anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, en Vancouver, Michael Grigg, jefe de la unidad de Parasitología Molecular del Instituto para Alergia y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, y Melissa Miller, patóloga e investigadora marina de Santa Cruz, California, para ilustrar cómo el estilo de vida de los humanos está afectando la vida de los mares... y tarde o temprano, también a los humanos, que también gustan de comer bivalvos crudos sin saber que pueden estar contaminados (hay que cocerlos o congelarlos para que no hagan daño), y que además conviven todos los días con los gatos: uno de cada 10 están infectados con Toxoplasma y cada uno de ellos puede defecar hasta 100 millones de quistes de este parásito.
El parásito X
Grigg advirtió además que se ha detectado el surgimiento una cepa de nueva del parásito, llamada “X”, que aún no se sabe qué tan violenta y peligrosa puede ser, pero que se ha confirmado ya que está saltando de una especie a otra.
La han detectado en humanos, en nutrias, en bivalvos y, obviamente, en los gatos, que por supuesto no son todo el problema, sino simplemente una forma de ilustrar de dónde viene la contaminación tóxica y biológica del agua, y sus implicaciones.
“No podemos seguir utilizando el agua como nuestro basurero”, advirtió Miller.