Cristo, un ser humano.
¿Qué pensaríamos en pleno siglo XXI de un hombre que introduce sus dedos en las orejas de los sordos y que hace barro con su saliva para untarlo en los ojos de los ciegos? ¿En verdad podríamos considerrlo mentalmente sano?
Durante siglos, la Iglesia creó y alimentó la imagen de un Cristo deificado al grado que los intentos por recuperar sus rasgos humanos y entender sus actos y su pensamiento no solo resulta casi imposible, sino incluso sacrílego en más de un sentido para las religiones fundadas en su nombre.
Si apelamos a nuestra necesidad de conocimiento, la pregunta sigue siendo lo más válida: ¿Qué pasaba por la mente de este hombre cuyo nacimiento marcó el principio de una nueva era? ¿Estaba trastornado? ¿Era un filósofo, un genio o un loco? La respuesta, quizá, pueda parecer imposible, más aún si consideramos que el "pastor y cordero" no nos legó siquiera un documento de su puño y letra, y sus acciones y palabras fueron consignadas mucho tiempo después de su muerte.
Con todo, nos hemos dado a la tarea de interrogar a especialistas en el mundo antiguo, en psicología, psiquiatría y neuropsiquiatría, sobre su opinión con respecto a la personalidad del polémico personaje que se autoproclamó hijo de Dios y estuvo dispuesto a morir en la cruz por ello. De esta forma compilamos el expediente psiquiátrico de Cristo, nuestro artículo de portada.
Mientras te dejamos el detrás de cámaras de nuestra portada. Disfrútalo.