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¿Gasolinería o Gasolinera?

Y otras minucias del lenguaje que nos apasiona.

Se emplea la palabra gasolinería aunque no esté aceptada.

 Nos escribe Brenda Buendía Jiménez con una pregunta que se me ha planteado repetidamente. Aquí la reproduzco: “¿Es correcto decir gasolinería o gasolinera? Gasolinería alude al lugar donde se hace o produce la gasolina, pero la forma correcta, según el diccionario, es gasolinera porque es el depósito en donde se almacena el combustible.

”Con respecto a otras palabras como pastelería, panadería, etcétera, su formación es correcta porque ahí sí se elabora el
producto, pero en el caso de zapatería, ¿es el lugar donde se venden los zapatos, o el lugar donde se fabrican?

"En el diccionario aparece como el lugar donde se venden y a la vez es donde se fabrican. Zapatera es la persona que se dedica a ese oficio, además de ser el lugar donde se almacenan los zapatos. Por esto pregunto si es correcto decir ¡Vamos
a la zapatera! o ¡Vamos a la zapatería!

“Ahora bien, se supone que las palabras que terminan con ía indican que el objeto o producto se elabora en ese lugar, y las palabras que terminan en ra aluden a los lugares donde se deposita el producto. ¿O me equivoco?”.

La respuesta

Gasolinera es la voz aceptada por el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española). Sin embargo, muchísima gente emplea gasolinería, y con razón: como usted señala, su formación es impecable. Si se venden dulces en una dulcería, y tabaco en una tabaquería, no veo por qué no se vendería gasolina en una gasolinería.

El único problema radica en que esta palabra no ha sido aceptada por la Academia ni se emplea universalmente, como gasolinera: lugar donde se almacena y se despacha gasolina. Si usted busca esmerarse en su castellano escrito, mejor sería que se limitara
—por lo pronto— a gasolinera.

Se emplea la palabra gasolinería aunque no está aceptada.

En cuanto a zapatera, este es un mueble donde podemos guardar nuestros zapatos. No es un lugar en el cual uno pudiera entrar a comprar zapatos, salvo —tal vez— en el caso de Imelda Marcos, exprimera dama de la República de Filipinas, país que antaño fue colonia española (como México) y donde aún se habla nuestro idioma, aunque sea minoritariamente.

Wikipedia reporta que hace un lustro casi tres millones de personas hablaban el castellano en Filipinas. La zapatera de Imelda Marcos, entonces, bien podría convertirse en una zapatería, pero solo podrían comprar allí mujeres cuyos pies tuvieran el mismo tamaño que los de doña Imelda. ¡Lástima!
 

Originalmente publicado en la edición 160 de la revista Quo.

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