NOTICIAS


Aguas con el agua

Elaboraciones sobre plurales incómodos y otra serie de dudas.

Descubre ¿Por qué decimos el agua en singular, y las aguas en plural?

Una pregunta que me hacen con frecuencia es ¿por qué decimos el agua en singular, y las aguas en plural?

Las palabras femeninas que empiezan con a tónica —es decir, que se inician con una a fuertemente pronunciada, como agua o águila—requieren inmediatamente antes el artículo el o un (o incluso los adjetivos algún y ningún) por razones de eufonía: para que suenen bien.

Simplemente nos parecería espantosa la secuencia “Tráeme la agua”.

Tal vez terminaríamos diciendo “Tráeme l’agua”, algo que no puede ser según las reglas ortográficas del castellano.

Esto no sucede con el plural gracias a la s.

Así, podemos decir las aguas, las águilas, etcétera, sin que esto produzca una cacofonía: algo que suena mal.

También me han preguntado si la palabra basura tiene plural: basuras.

En general no pluralizamos basura porque su definición ya incluye la idea de pluralidad: residuos desechados y otros desperdicios.

Pero sí cabría emplear el plural si nos refiriéramos a algún objeto específico como una basura; si hubiera dos, podríamos decir esas basuras: “No me traigas esa basura a la casa. Basuras como esas no tienen lugar aquí”.

Sin embargo, no es común que empleemos este plural.

Por otro lado, también me hicieron llegar un correo preguntándome cuál es la diferencia entre especulación y conjetura. La pregunta es muy buena.

El verbo conjeturar tiene una sola acepción: formar juicio de algo por indicios y observaciones. Esto podría considerarse muy similar a una de las varias acepciones de especular: meditar, refl exionar con hondura, teorizar.

Aquí podríamos decir que son sinónimos.

No obstante, especular tiene otras acepciones que nada tienen que ver con conjeturar: efectuar operaciones comerciales o financieras con la esperanza de obtener beneficios basados en las variaciones de los precios o de los cambios. Comerciar, traficar.

También puede significar procurar provecho o ganancia fuera del tráfico mercantil.

En fin, si queremos aludir a la acción de reflexionar o teorizar, podría caber —por lo menos en teoría— conjeturar o especular, pero como esta última voz también posee otros sentidos más ligados con el comercio, habría que tener mucho cuidado para que no se malinterpretara: “No me gusta especular con los deseos de mis amigos”.

¿Esto significa que no me gusta hacer teorías acerca de los deseos de mis amigos, o que no me gusta usarlos para ganar provecho económico?

Si usted también tiene alguna duda, no deje de hacérnosla llegar.

¡Hasta la próxima!

Originalmente publicado en la edición 164 de la revista Quo.

ETIQUETAS

NOTAS RELACIONADAS