*

NOTICIAS


Ponchis: El niño sicario

Hijo de padres morelenses, el Ponchis vivió entre el abandono y el mundo de las drogas.

El cerebro humano desarrolla conductas agresivas como defensa ante un entorno hostil.

El video es borroso y por ello parece que alguien golpea una piñata hueca. Sin embargo, en pocos segundos la imagen no deja dudas: es una persona colgada de las manos, golpeada con un garrote.

Con la boca tapada, la víctima no dice nada, pero el silencio está roto por risas y burlas. La tortura se prolonga hasta que alguien le habla al golpeador de rostro cubierto. No parece hacer caso hasta que alguien le llama por su apodo: Ponchis.

Bajo el nombre de Édgar Jiménez Lugo, el Ponchis se convirtió durante los últimos meses del año 2010 en uno de los criminales más buscados del país por policías y fuerzas de seguridad federales. A los 14 años es uno de los presuntos sicarios más jóvenes de quien se tenga memoria, y un caso que puso de manifiesto graves fallas de nuestra sociedad frente a los adolescentes.

Tierras calientes

Hijo de padres morelenses, el Ponchis vivió entre el abandono y el mundo de las drogas. Desde su nacimiento en 1996 en San Diego, sus padres ya tenían problemas con las autoridades debido al consumo de drogas, especialmente cocaína, al punto que tras su nacimiento, los médicos detectaron en el bebé esta droga.


La cocaína en su organismo representó el primer trauma de su existencia. Un estudio realizado en 2006 por médicos en el Case Western Reserve University hallaron que niños nacidos de madres que consumieron cocaína durante la gestación presentaron problemas como trastorno negativista desafiante (ODD, en inglés), desorden por déficit de atención y niveles de agresividad supe- riores al de niños sin dicha sustancia en su organismo.

Sin embargo, sus problemas se tornarían más graves al ser enviado en 1998 (con apenas año y medio de edad) al cuidado de su abuela paterna en el barrio de Tejalpa, municipio morelense de Jiutepec. Sin querer, el niño llegó a un país donde los chicos en condiciones de marginación son virtualmente dejados a su suerte.

Para Juan Martín Pérez, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México, “las políticas de atención a la infancia y la adolescencia están basadas en ideas de hace medio siglo, cuando la adolescencia ni siquiera se había definido como concepto social y además, la atención se halla fragmentada entre Federación, estados y municipios, por lo que nadie se ocupa plenamente de sus necesidades”.


De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en la región más del 15% de los chicos de la edad del Ponchis no trabajan ni van a la escuela.
Peor aún, el crecimiento de Jiutepec (que en la última década pasó de 150 mil a más de 181 mil habitantes) y del barrio de Tejalpa lo convirtieron en punto de interés para bandas del crimen organizado como la del narcotraficante Arturo Beltrán Leyva, hoy occiso.

Hacia el abismo


Nada de esto rondaba la mente del Ponchis, quien para 2004 sufre la pérdida de la única persona que pudo haberle dado un rumbo positivo a su vida: su abuela Carmen Solís. De acuerdo con la doctora Feggy Ostrosky, directora del laboratorio de Neuropsicología y Psicofisiología en la Facultad de Psicología de la UNAM, “un niño puede encontrar a lo largo de su vida figuras denominadas rescatadoras, que pueden darle afecto y enseñarlo a canalizar su violencia, pero cuando más necesitaba una figura así perdió a su abuela, siendo adoptado por un grupo violento que lo induce al consumo de drogas y a la violencia como mecanismo de identidad y pertenencia”.

Sin embargo, luego de años inciertos, alrededor de 2008 (cuando tenía 11 años de edad) empieza a convivir con un grupo criminal de la zona de Tejalpa, cuya cabeza era Julio de Jesús Radilla alias el Negro, un apéndice de la organización de Beltrán Leyva. El menor señaló tras su detención (el 2 de diciembre de 2010) que fue tomado a la fuerza por este líder, aunque versiones periodísticas sin confirmar señalan que una de las hermanas del Ponchis sostenía una relación sentimental con el Negro, por lo que es posible que su hermana lo hubiera introducido en ese mundo.

Para Juan Martín Pérez, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México, “este fenómeno, llamado narcoexplotación se ha presentado en naciones como Colombia, donde una población infantil vulnerable es forzada a fungir como mano de obra”. De acuerdo con el experto en temas infantiles, “al no haber políticas sociales que puedan cobijar a los chicos que viven en familias disgregadas, quedan solos y sin nadie que pueda evitar que grupos del crimen organizado los incorporen a sus actividades”.

Desde el punto de vista de Alison Lane, directora general de Juconi (organización no gubernamental dedicada a la atención de niños viviendo en condiciones de mar- ginación y violencia), “cuando un niño se encuentra aislado, busca un grupo al cual adherirse. Lamentablemente halló en un grupo criminal la familia que buscaba”.

El lunes 18 de julio de 2011, a puerta cerrada  en las instalaciones del Centro de Ejecución de Medidas Privativas de la Libertad para Adolescentes (CEMPLA) se llevó a cabo la audiencia de debate para enjuiciar éste niño sicario.
 

ETIQUETAS

NOTAS RELACIONADAS