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Comprendamos la Tierra

Aprendamos a leer el lenguaje que nos comunica nuestro planeta.

El planeta Tierra, completo, es una summa histórica de puros conocimientos.

Forcemos una idea, llevémosla a un extremo: veo a mi madre, sentada frente a la ventana: contempla el jardín, la tarde, unos árboles que se mecen tranquilos, impulsados por el viento.

Esa situación ocurrió en la realidad, hace muchos años. Poseo la experiencia de todo ello, el recuerdo.

Puedo agregar detalles: los sonidos sordos del jardín en la ventana, el viento, sensaciones y sentimientos. Los enormes, profundos y seguros conocimientos que la especie humana, cada ser humano, posee interesadamente son demostrables mediante imágenes (registros visuales), lenguajes (matemáticos, tecnológicos, discursivos) y combinaciones operativas de ellos: libros impresos, imágenes en movimiento, películas, viajes, conferencias, textos, fórmulas, ciencias, leyes.

La suma de ellos, expuestos en concreto, conforma la cultura de cada individuo, de cada familia, de cada región, conglomerado o nación; combinación de imágenes y lenguajes, lo visual, lo descriptible.

El planeta Tierra, completo, es una summa histórica: conocimientos que tenemos en los registros, en imágenes y documentos, en la realidad inmediata, individual y colectiva.

Este astro es una madre azul que vaga por el espacio y que desata admiración, reflejos de insatisfacción y, a veces, odio.

Compartimos con ella, aun sin tener conciencia de ello, lo esencial de nuestras vidas: día a día, experiencia tras experiencia. Nos falta acatar, describir, explicar individual y socialmente todos sus elementos. Tomar posiciones al respecto.

Llamado urgente, el tiempo apremia: aprendamos a detectar, a descifrar, a describir y a interpretar nuestro planeta. Aprendamos serena, científicamente, a entender, a tener conocimientos en torno a nuestra Tierra: una ineludible combinación de experiencias y acontecimientos, de imágenes, palabras, lenguajes, seres. Desde tiempos inmemoriales. Observemos las fotos, las variadas tomas, los mapas de la Tierra.

Forjemos una cultura específica en torno a esta madre terrible y accidentada, pasional e ineludible. ¿Qué foto interior de este astro pululante, qué descripción nos corresponderá, a cada uno de nosotros, para entender, compartir, confrontar y explicar? Nuestras palabras y certezas personales, conocimientos e imágenes interiores forjan ya, aun por episodios, una cultura, tanto personalísima como global, de nuestra madre, la Tierra.

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