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La prehistoria al alcance de cualquiera

La tecnología logra revelar al mundo el interior de la cueva Chauvet.

La cueva Chauvet pronto sería inscrito en la lista del patrimonio mundial de la Unesco.

El 18 de diciembre de 1994, tres espeleólogos franceses realizaron, casi por casualidad, uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del siglo XX. Este día, salieron a explorar los altos acantilados que dominan el curso sinuoso del río Ardèche, cerca de  la pequeña ciudad de Vallon-Pont-d’Arc, al sur de Francia. Sus nombres: Eliette Brunel, Christian Hillaire y Jean- Marie Chauvet.

Después de caminar una hora, notaron un soplo de aire que escapaba de la pared. Para ellos, que conocen bien los secretos de la geología, era una señal clara de que había una cueva detrás del pequeño agujero en la pared… Al llegar adentro, quedaron estupefactos. Delante de ellos se encontraba un fabuloso bestiario, como surgido de tiempos remotos: osos, rinocerontes, caballos y felinos, pintados y grabados de manera perfecta en las paredes de la cueva.

También el suelo contenía tesoros: huellas de pasos humanos, restos de fuegos de madera de pino, y numerosos cráneos de osos, algunos apoyados sobre piedras como si fueran objetos religiosos.

Sin duda esta cueva, hoy llamada Chauvet- Pont-d’Arc, con sus 425 animales pintados en las paredes, era un santuario de los hombres del periodo Paleolítico llamado “auriñaciense”.

Los dibujos fueron realizados hace 36 mil años, como lo probaron las dataciones con la técnica del carbono 14. Son los dibujos y las pinturas más antiguas que hoy se conocen.

 Un tesoro desconocido

Sin embargo, este tesoro de la humanidad, que pronto sería inscrito en la lista del patrimonio mundial de la Unesco, es tan espléndido como desconocido.

¿Por qué? Desde el descubrimiento, en 1994, las autoridades francesas cerraron la cueva con una puerta blindada, y el público no tiene permitido visitarla para evitar el deterioro. Solo los científicos que estudian la cueva y sus pinturas, así como algunos funcionarios o invitados, pueden ingresar al santuario.

Para compartir las maravillas de la cueva, el gobierno francés decidió, en 2010, realizar un modelo tridimensional de este lugar único. ¿De qué se trata? “De una copia informática perfecta de la cavidad, que permite, delante de la computadora, observar los relieves y las pinturas tan bien o, incluso mejor, que en el original”, explica Jean-Michel Geneste, director del equipo científico que analiza la cueva Chauvet.

“Dentro de la cueva, trabajamos con luces muy débiles, ciertas paredes pintadas son inaccesibles, con el fin de proteger los suelos, y algunos dibujos están ocultos en escondrijos de la roca. Todo esto nos impide, en muchos casos, poder observar bien las pinturas”.

Con la tecnología 3D, los científicos pueden estudiar cada detalle de una pintura, sentados delante de su computadora. Otra ventaja de esta herramienta moderna es que permite obtener, sin entrar a la cueva, imágenes de una precisión y belleza increíbles, mucho mejores que las que se podrían obtener al fotografiar dentro de la cueva. La nueva tecnología permite construir una réplica perfecta, que el público del planeta entero podrá visitar en 2014.

Originalmente publicado en la edición 170 de la revista Quo.