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Un cultivo de piel y huesos

Investigadores de la UNAM trabajan con ingeniería de tejidos para crear piel y huesos.

Investigadores de la UNAM desarrollan piel y huesos en sus laboratorios.

Aparece Antonio Banderas vestido de bata y sobre una plancha va uniendo tejido, lo extiende, lo moldea y crea piel artificial, todo esto sucede en la nueva película de Almodóvar, La piel habitada, pero una cercana réplica de esta escena de ficción ocurre en México. Académicos de la UNAM producen piel humana y hueso a partir de la ingeniería de tejidos, su finalidad: reparar o sustituir partes del cuerpo, así como otros órganos dañados por diferentes causas, y modular sus respectivas funciones.

Andrés Castell Rodríguez, jefe del Departamento de Biología Celular y titular de la Facultad de Medicina de la UNAM, explicó que se trabaja con células que puedan ser diferenciadas a otro tipo celular, como de tejido adiposo o médula ósea.

También en andamios elaborados con biomateriales para colocar esas células en ellos y en citocinas o factores de crecimiento, que permiten que aquellas crezcan y funcionen de manera adecuada en un modelo in vitro, que después será trasplantado a uno in vivo.

Si se toman células de cartílago (de aspecto más o menos redondo) y se colocan en un plato de cultivo, cambian de forma, se alargan y comienzan a producir colágena tipo 1, no tipo 2, que es el del cartílago.

Es importante que sean colocadas en una estructura tridimensional como la del andamio ya que esto les confiere una funcionalidad adecuada, característica del sitio de donde fueron tomadas, y además hace posible trasplantarlas a otro para repararlo, con una función semejante o igual a la del tejido u órgano afectado.

Después este cultivo de piel se colocaría como parches sobre las zonas afectadas y les daría esperanza a pacientes quemados, con cicatrices hipertróficas o queloides, El especialista puntualizó que, para evitar un posible rechazo, se toma una biopsia de la propia piel del paciente. Posteriormente se cultiva en pequeñas cajas y la expanden, con lo que se puede producir dos metros cuadrados en 20 días.

Además se generan constructos cutáneos (sólo de la dermis) para colocarlos en pacientes con úlceras de pie diabético o de origen vascular, que tardan meses en cerrar y son muy frecuentes en México.