*

NOTICIAS


El sueño de adelgazar sin esfuerzo

Podría estar cerca si la ciencia logra imitar el metabolismo de los osos cuando hibernan.

Tres meses de sueño profundo logran robarle a un oso hasta 40% de su peso.

Durante la actividad física, todos los mamíferos gastamos primero la glucosa y luego comenzamos a quemar la grasa almacenada por las células. Los que no hibernamos, en un momento u otro reponemos ese azúcar y la grasa vuelve a ser la última de la fila de sustancias combustibles, así que a veces nunca le llega el turno. Pero los osos, que durante la hibernación no salen a comer agotan su glucosa y usan enseguida la grasa, gracias a cambios en su sistema metabólico.

El secreto de los osos
Seis osos caen en hibernación a destiempo en Rusia, tras meses de insomnio”. Esta noticia de la agencia EFE en diciembre de 2008, achacaba al calentamiento global el retraso (suelen “irse a la cama” en noviembre). Era hasta hace poco la teoría más admitida: que la baja de temperatura avisaba a los osos que era el momento de hibernar y que el frío desataba por sí mismo el patrón del metabolismo. Pero nadie reparó en otro detalle, aparentemente secundario, hasta que el bioquímico Cheng Chi Lee, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Texas, publicó su prometedora investigación.

¿Cómo funciona?
“Los animales que hibernan cavan madrigueras profundas, están completamente a oscuras ¿Por qué no podría la oscuridad ser el interruptor de la hibernación?”, propuso entonces Lee. Para averiguarlo, experimentó con un tipo de ratón que no hiberna, en el estricto sentido de la palabra, pero que es capaz de entrar en un letargo fisiológicamente similar durante cortos periodos. A un grupo de ratones le impuso un ciclo natural de luz y oscuridad (ciclo circadiano), peor a otros tantos los obligó a estar a oscuras durante 48 horas. Y ocurrió: solamente en estos últimos se activó un gen que desataba una reacción en cadena: la producción del monofosfato de adenosina 5 (5-AMP), que, tras tumbar de sueño a los roedores, desataba el mecanismo metabólico que hace a los hibernados “preferir” la grasa a la glucosa.

Así, al bioquímico se le ocurrió que la verdadera dieta del oso podría consistir en suministrar a humanos una inyección de 5-AMP para lograr los mismos efectos: que quemásemos la grasa acumulada, algo que sería un triunfo para vencer la obesidad.
 

Originalmente publicado en Quo 129.

ETIQUETAS