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Ser buena onda está en los genes

Tu ADN puede determinar que tan agradable eres.

Psicólogos descubrieron que no basta con la educación o el ejemplo de los padres.

Al parecer no basta con los buenos ejemplos de los padres o la educación, para ser buena onda debes contar con los genes que te impulsen a serlo, hallaron psicólogos de las Universidades de Búfalo y de California.

En su estudio analizaron el comportamiento de personas con diferencias genéticas que regulan el comportamiento de dos hormonas: la oxitocina y la vasopresina, relacionadas con la amabilidad, pues nos permite crear vínculos con los demás, por ejemplo, la primera permite que la madre genere un vínculo fuerte con sus hijos.

Los científicos, encabezados por Michel Poulin de la Universidad de Búfalo, estudiaron la actitud de 711 personas que dieron su opinión respecto al deber cívico y cómo tratar a otras personas o ser caritativos. En el cuestionario que se aplicó por Internet había preguntas sobre cómo se sentían respecto al mundo, si las personas eran más buenas que malas o viceversa, si eran caritativos, si donaban sangre, si denunciaban crímenes o que opinaban de quienes le deben al fisco.

Después se hizo un análisis de ADN con las muestras de saliva para medir los receptores de oxitocina y vasopresina.

“El estudio encontró que estos genes, combinados con la percepción de la gente del mundo como un lugar más o menos amenazante puede predecir la generosidad. Específicamente, los participantes del estudio que encontraron que era más amenazante eran menos propensos a ayudar a los demás - a menos que tengan las versiones de los genes de los receptores que se asocian generalmente con la amabilidad”, aseguró Polin en el artículo “La neurogenética de la bondad” publicado en la revista Psychological Science.

La versión “buena onda” de los genes permite superar los sentimientos de que el mundo es amenazante y ayuda a otras personas a superar esos temores.

Polin aseguró que el hallazgo es una prueba más de que el comportamiento humano es muy complejo pues no sólo depende de los genes, sino de la experiencia de vida y el contexto.


"No estamos diciendo que hemos encontrado el gen de la amabilidad. Pero hemos encontrado un gen que produce una contribución. Lo que me parece tan interesante es el hecho de que sólo hace una contribución en la presencia de ciertos sentimientos que la gente tiene sobre el mundo que les rodea”, concluyó Poulin.

Si quieres leer el resumen del estudio da clic aquí: Psychological Science

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