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Messi también es humano y se equivoca

Te presentamos las fortalezas y debilidades del mejor futbolista del mundo.

Desde el déficit en la hormona del crecimiento que sufrió hasta sus espectaculares biceps.

A Messi se le diagnosticó en la niñez un problema de retraso en el crecimiento y, después de iniciar su tratamiento en Rosario con el endocrinólogo Diego Schwarsztein, emigró a España, donde las inyecciones de hormona de crecimiento humano (hGH, human Growth Hormone) fueron costeadas por el FC Barcelona, en un contrato firmado en una servilleta pero que fue suficiente para la integración de la “pulga biónica” a la Academia y posteriormente el fichaje más caro de la historia.

El tratamiento hasta 1985, empleaba exclusivamente un tipo de hormona humana biológicamente activa, que era extraída de la hipófisis de cadáveres, por lo que, además de muy costosa, era extremadamente difícil de conseguir.

En sustitución, se comenzó a producir esta hormona biotecnológicamente, empleando la metodología del ADN recombinante, que consiste en utilizar un vector bacteriano como Escherichia coli, para introducir el gen que produce la hormona de crecimiento humano y comercializarla por diferentes laboratorios.

En el caso de Lionel Messi, su fútbol le brindó la oportunidad de llegar al equipo blaugrana para completar el tratamiento con rhGH y así alcanzar su altura actual de 1.69 metros, convirtiéndose en el mejor jugador del planeta.

Una cuestión de lateralidad

Según las preferencias de cada deportista, se puede ser homogéneo o cruzado. Esa lateralidad se define por la relación óculo-manual en deportes como el tenis, o por la relación óculo-podal en el futbol. Existe una mano dominante, un pie dominante y un ojo dominante. Un deportista es homogéneo si su lateralidad descansa sobre el mismo lado, o cruzado si su ojo dominante es el derecho y la extremidad izquierda es la que ejecuta el golpe (y viceversa).

Lionel Messi es de lateralidad homogénea porque su pierna izquierda es guiada por el ojo izquierdo. Por ello, el astro argentino se ubica principalmente en la banda derecha, porque así tiene una visión amplia del espacio que intenta abarcar. Su ojo y su pierna dominante es la izquierda, por lo que, si se parara en el otro lado del campo, su tendencia sería la de mirar hacia afuera.

En este sentido, Messi realiza casi siempre la misma jugada y los mismos movimientos, ejecutando a la perfección lo que controla. Dotados con una creatividad innata, los atletas de lateralidad homogénea suelen chocar con lo que se denomina gestión del estrés, abrumándose en situaciones complicadas y disminuyendo su rendimiento, quizá por eso ayer falló el penal que dejó fuera al Barcelona de la final de la Champions.

Gravedad vs. biceps

La cualidad de Messi que le hace invencible durante la ejecución de espectaculares bicicletas en el Camp Nou es su centro de gravedad, ya que por su pequeña estatura, se encuentra muy cercano al balón y esto le confiere una mayor estabilidad en la carrera, ejecutando 4.5 zancadas cortas en un segundo y siendo el mejor velocista del plantel catalán.

Pero a la vez, su biotipo particular implica que sus músculos sean más vulnerables a las lesiones. Por su capacidad de arranque durante la carrera, el bíceps femoral es su gran debilidad, ya que hasta la fecha ha sufrido tres roturas fibrilares en este músculo isquiotibial. Podemos decir entonces, que Messi posee el centro de gravedad excepcional de Maradona, pero con un bíceps femoral de un típico velocista de distancias cortas.

 

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