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¿Quiénes son los socorristas?

Hoy festejamos el Día Internacional del Socorrista, conócelos.

Cinco datos detrás de los héroes cotidianos

Si el día de hoy sufres un accidente los primeros que llegarán a atenderte serán socorristas y paramédicos. Muchas veces voluntarios sin paga, estas personas ponen en peligro su vida diariamente con el objetivo de salvar la tuya. ¿Qué sabes de ellos?

1. ¿Quiénes son los socorristas y paramédicos? Si bien los términos suelen ser ambiguos, un socorrista es una persona con conocimientos de primeros auxilios que decide brindar su ayuda en alguna emergencia. La Cruz Roja explica que un paramédico, por otro lado, tiene una formación más avanzada como Técnico en Urgencias Médicas (TUM) y clásicamente es el personal que va a bordo de las ambulancias y se encarga de brindar atención médica pre-hospitalaria.

2. ¿Por qué es importante su labor? La cantidad de tiempo que transcurra desde que ocurre un accidente y una persona comienza a recibir atención médica puede definir si ésta vive o muere y qué calidad de vida tendrá. Por ejemplo, según la Asociación Americana del Corazón, tan sólo después de cinco minutos de haber sufrido un paro cardiorespiratorio se comenzarán a presentar daños neurológicos irreversibles; la reanimación cardiopulmonar ejercida por los TUMs puede disminuir en gran medida estos daños.

Hay muchas comunidades aisladas en dónde no hay clínicas ni centros de atención médica. Ahí nosotros llegamos y ayudamos a esa gente”, explica Juan Carlos Gómez, paramédico de la asociación Rescate 1 de Querétaro I.A.P.

3. ¿Es peligroso ser paramédico o socorrista? Sí. Muchas veces el personal de emergencias debe entrar en lugares inestables o peligrosos para rescatar a un paciente. Los incendios, las carreteras en la noche, las tormentas y las comunidades violentas son el ámbito de trabajo de estas personas. Así, se les suele atribuir a socorristas y paramédicos el título de “héroes anónimos”, ya que ponen en peligro su propia vida para salvar la de un desconocido. Sin embargo, es importante recalcar que un profesional de la salud tiene como regla siempre revisar la seguridad del área antes de decidir ingresar en ella, ya que si ésta atenta contra su vida, en lugar de hacer un bien, sólo complicará la situación al aumentar el número de pacientes en escena.

4. ¿Por qué ser socorrista/paramédico? Las razones van desde querer ser de ayuda para el prójimo, estar preparado para responder ante alguna emergencia hasta por el simple gusto de ir encima de una ambulancia. Pero al final, por la razón que sea, los paramédicos salvan vidas; y al final, todos podríamos necesitar de ellos.

Yo seguí el ejemplo de mi hermano que también es paramédico. Al final me enamoré del trabajo y me quedé. Y es que haces algo que en ninguna otra profesión tienes la posibilidad de hacer: le devuelves la tranquilidad y la esperanza a una familia” expresó Juan Carlos Gómez a Quo.

5. ¿Qué se necesita para ser socorrista/paramédico? Cualquiera puede ser socorrista o paramédico. Sólo necesitas decidirte y educarte en la materia. Si te interesa ser socorrista, basta con tomar algún curso básico de primeros auxilios para que puedas ser de gran ayuda en una emergencia. Si te interesa algo más serio, puedes certificarte como Técnico en Urgencias Médicas. En México, el curso tiene tres niveles: básico, intermedio y avanzado – cada nivel tiene una duración aproximada de un año. Puedes certificarte en numerosas instancias; la Cruz Roja y muchas asociaciones civiles se encargan de salvaguardar la vida de los ciudadanos día con día y necesitan muchos voluntarios. Eso sí, no esperes volverte millonario con este trabajo, ya que en la mayoría de las instancias no hay paga. Es por amor al arte y sobre todo, a la vida.

En Rescate 1 cobramos por traslados programados, más no por emergencias. Una emergencia no la prevé ni la planea nadie, y las personas no siempre pueden pagar un servicio. Si cobráramos perdería el sentido, se volvería en un trabajo más, y finalmente, como bien dice nuestro compañero Manuel Malagón Anguiano: Quien no vive para servir, no sirve para vivir”, concluyó Juan Carlos Gómez.

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