PREGUNTAS INTELIGENTES


¿Te gusta comerte tu cabello?

Tal vez padezcas el Síndrome de Rapunzel y aún no lo sabes. Aquí te explicamos qué es.

El “Síndrome de Rapunzel” es una complicación grave de la Tricotilomanía.

El famoso cuento de los hermanos Grimm fue una transformación poética de un tipo de padecimiento que afecta a cientos de personas en el mundo o cuando menos eso consideran algunos psiquiatras.

Para ellos, la obra literaria habla de una bella princesa atrapada en una torre y rescatada por un valeroso príncipe.

Tal vez, los Grimm tomaron inspiración de la bola de cabellos que se desarrolla en el estómago de este tipo de enfermos y del cirujano como el salvador de la vida en cuestión.

¿De qué se trata esta historia?
“Síndrome de Rapunzel” es una complicación especialmente grave de un síndrome psiquiátrico conocido como Tricotilomanía, que también implica, en el 30% de los casos, Tricofagia.

La Tricotilomanía es un comportamiento maníaco que algunas personas tienen y que se caracteriza por arrancarse el propio pelo; fue descrito, por primera vez, por el psiquiatra francés, Hallopeau, en 1889, aunque fue admitido como diagnóstico psiquiátrico hasta cien años después.

Tricofagia es una complicación de este comportamiento que se refiere a personas ingieren el cabello que se arrancan. Quizá no tendría nada de malo si no es porque esto provoca ciertas disfunciones del aparato digestivo, como desgaste de mucosas en el estómago o reducción de sustancias que podrían ayudar a metabolizar el cabello; asimismo, las tramas de pelo ingeridas producen, en combinación con moco, ácido, pepsina y colonias bacterianas, en una especie de bola compacta, que los especialistas llaman tricobezoar (bezoar se le llama a cualquier masa extraña atrapada en el estómago) y que puede tener una cola que se extiende hasta pasar el duodeno.

Es posible reconocer a un enfermo
Aun sin llegar a declararse como síndrome de Rapunzel, las personas con este trastorno suelen mostrar zonas de alopecia, complicadas con infecciones de la piel o del cuero cabelludo.

Este trastorno, generalmente, está asociado a síntomas como pérdida de apetito y peso, náuseas sin llegar a vómitos, dolor abdominal y otros trastornos asociados con la alimentación. Cuando se reconoce en este nivel, se hace necesaria la cirugía para sacar a la “princesa” de su prisión estomacal.

Es importante identificar, en una etapa temprana este problema psicológico y tratarlo adecuadamente con una combinación de terapia, medicamentos para reducir la ansiedad (como los inhibidores de recaptura de serotonina, que reportado gran efectividad), terapia conductual y actividad deportiva antiestresante.

Algunos especialistas consideran que el 80% de los casos son de mujeres y se vuelven crónicos en un 3.4%; por su parte, mientras que, para los hombres, se vuelve crónico sólo en 1.5%. 

La cronicidad aumenta en casos que inician el comportamiento obsesivo en la adolescencia, especialmente cuando la persona suspende cualquier actividad para jalar, arrancar y hasta comerse el cabello.

Los casos “sedentarios”, donde la conducta se presenta al realizar una actividad rutinaria y los sujetos no se dan cuenta, especialmente cuando son identificados antes de los 12 años, suelen tener un mejor pronóstico y oportunidad de tratamiento, y no evolucionan a la cronicidad.

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