El 50 % de los pacientes con cáncer colorrectal tienen altas probabilidades de superar la enfermedad

Relacionado

El control médico es esencial para elevar la esperanza de vida, al igual que implementar hábitos saludables que reduzcan los factores de riesgo

En los últimos años, se ha incrementado el número de pacientes con cáncer colorrectal, el cual se manifiesta con un crecimiento atípico en las células que se encuentran en el colon y que se extienden hasta el recto. En su fase inicial, aparecen una serie de pólipos o revestimientos internos que al no ser tratados a tiempo, pueden generar serias complicaciones.

Los especialistas señalan que esto ocurre en cualquiera de las tres capas que conforman el colon: a nivel de la mucosa, en la capa muscular o en la serosa. Las estadísticas revelan que esta patología es muy común en el mundo y los avances científicos han permitido diagnosticar fácilmente, lo que constituye una ventaja en la esperanza de vida de muchos pacientes, quienes han logrado curarse, considerando que es un tipo de cáncer que tarda en desarrollarse (hasta 10 años). Aunque afecta con más frecuencia a los adultos mayores, en los últimos meses se ha notado un aumento de casos en pacientes con edades comprendidas entre 30 y 39 años.

Manifestaciones clínicas

Una vez definido lo que es el cáncer colorrectal, es oportuno explicar de qué manera puede ir creciendo. La primera de ellas, es que se detecta a nivel local, justo cuando el tumor logra invadir las capas del tubo digestivo, afectando la zona al adherirse y expandirse desde la mucosa hasta la serosa y luego a los músculos. 

La segunda, puede estar sujeta a una diseminación de tipo linfático, que es cuando el tumor se hace profundo en la pared del intestino y afecta, incluso, los demás órganos a través de los vasos linfáticos, que conforman una red que tiene acceso a otras áreas ganglionares. 

Los médicos corroboraron que este proceso se lleva a cabo de una manera organizada, pues primero afecta a los ganglios que están más cerca y después a los más lejanos. Finalmente, la diseminación hematógena hace que el tumor invade el torrente sanguíneo y riegue las células dañinas en el hígado y de allí a otros órganos vitales como el cerebro, los pulmones y los huesos.

cáncer colorrectal
Se ha detectado un aumento de cáncer colorrectal en pacientes jóvenes, menores de 55 años.

Estadísticas en ascenso

De acuerdo con la Asociación Española Contra el Cáncer, en el 2018 se detectaron 37.172 casos, mientras que anualmente se registran un poco más de 15 decesos por esta enfermedad, después del cáncer de próstata y el cáncer de mama.

Durante el 2019, en España se registraron 35 mil nuevos pacientes con cáncer colorrectal, así que por cada 20 personas, al menos 1 tendrá este tipo de tumores. Gran parte ha recibido su diagnóstico entre los 65 y 75 años, pero preocupan los jóvenes que tienden a padecerlo por predisposición genética.

Los estudios indican que durante el año en curso, habrá alrededor de 53,200 decesos producto de esta enfermedad, que es la tercera causa de fallecimientos vinculados con el cáncer en Estados Unidos. Por fortuna, la tasa de mortalidad general se ha logrado reducir gracias al diagnóstico oportuno, que conduce a la extracción de los pólipos antes de que se conviertan en cáncer. Sin embargo, las muertes de los pacientes menores de 55 años de edad se elevaron en un 2 por ciento, entre los años 2007 y 2016. 

Causas que inciden en la enfermedad

Son muchos los factores de riesgo que facilitan la aparición del cáncer colorrectal. Principalmente, se puede tomar en cuenta la edad, pues la mayoría de los pacientes que lo padecen tienen entre 65 y 75 años de edad, aunque también están propensas a tenerlo las personas de 50 y 65 años, con un riesgo intermedio. Con respecto a los jóvenes (personas de 30 ó 40 años) que han sido diagnosticados, se debe a una carga hereditaria que fomenta la aparición de pólipos. 

Por otro lado, se ha confirmado que la dieta tiene mucho que ver en el asunto, en especial si el paciente lleva una alimentación alta en grasa y deficiente en el consumo de fibra. La herencia es determinante, ya que como se mencionó anteriormente, la genética influye y es señal de alerta para la detección precoz.

Al momento de efectuar el diagnóstico, los especialistas evalúan el historial médico, pues está demostrado científicamente que los pacientes que en el pasado han tenido pólipos y afecciones intestinales que cursan con inflamación (colitis ulcerosa), son más vulnerables y tienden a sufrir de cáncer colorrectal, esto incluye a las mujeres con cáncer de útero, de ovarios o de mama. 

Quienes tienen familiares cercanos con cáncer de colon también forman parte de la población en riesgo, sin dejar a un lado el estilo de vida, puesto que la obesidad, el consumo de tabaco, el sedentarismo y la ingesta de alcohol son factores que desencadenan esta patología.

¿Cuáles son los síntomas del cáncer colorrectal?

El cáncer colorrectal toma su tiempo en aparecer, por ello los síntomas tienden a variar, según el lugar donde se encuentre el tumor. Las molestias en el intestino grueso comienzan a sentirse cuando ya se ha desarrollado la enfermedad y se encuentra en fase avanzada. Los trastornos digestivos generan unos síntomas muy parecidos al cáncer de colon, así que lo mejor es acudir al especialista para recibir un diagnóstico más preciso.

Sin embargo, es común que las personas experimenten ciertas alteraciones en el ritmo intestinal, repentinamente pasan de tener diarrea a tener estreñimiento, por lo que las evacuaciones se tornan irregulares e incompletas. Además, comienza a aparecer sangre en las heces, que puede ser de color rojo o negro, lo cual depende de la ubicación del tumor, es roja si está distante y negra si la sangre ya ha sido digerida y está cerca del colon. Si no se trata, el paciente puede presentar anemia, con mareos, falta de aire y cansancio excesivo. En cuanto al tamaño de las heces, es probable que sean más estrechas, debido a la afectación del intestino. 

Al ocasionar la obstrucción en el tracto intestinal, aparece el dolor abdominal, similar a un cólico. Cuando la obstrucción es parcial, de inmediato el paciente debe ser intervenido quirúrgicamente de emergencia. La pérdida de peso es usual, a  largo plazo, al igual que la fatiga y la pérdida del apetito.

cáncer colorrectal
Los síntomas del cáncer colorrectal pueden tardar hasta 10 años en aparecer.

La prevención es la clave

El diagnóstico oportuno es la mejor manera de prevenir el cáncer colorrectal, tomando en cuenta los factores de riesgo y si el paciente ha tenido o no pólipos. En algunos casos son extraídos, en otros no representan mayor problema porque son bultos benignos, pero en los cuadros complicados, es más probable que se desarrolle un tumor maligno. Quienes tienen antecedentes familiares de la enfermedad, deben realizarse chequeos periódicos.

En los países desarrollados se han emprendido campañas para concienciar a la población sobre esta afección que tiene lugar en la mucosa intestinal, donde se van formando pólipos que crecen más de un centímetro durante 2 ó 3 años, de modo que paulatinamente se convierte en un cáncer invasivo. 

Síndromes relacionados 

Los especialistas señalan que hay una serie de síndromes que favorecen la aparición de tumores malignos, entre ellos, se pueden mencionar el cáncer colorrectal hereditario no polipósico y la poliposis colónica familiar. El primero representa el 5 por ciento de afecciones en recto y colon, sin que los pacientes tengan pólipos. La ausencia de un estilo de vida saludable constituye una alerta potencial, así que lo más prudente es evitar el tabaco y el alcohol, porque incrementan el riesgo y fomentan el crecimiento de células en la mucosa del colon. 

Al mismo tiempo, es vital controlar el sobrepeso, eliminar el consumo exagerado de calorías, mientras se retoma la práctica de ejercicios regulares y se implementa un plan de alimentación equilibrado, sin grasas, con baja proporción de carnes rojas, más pollo y pescado, fibra, frutas y verduras.

Con respecto al segundo síndrome, sólo desencadena el 1 por ciento de los cánceres de colon. Se manifiesta en la etapa adolescente y genera la aparición de varios pólipos en el colon y en el recto, debido a que muta el gen APC, el cual es transmitido de los padres a los hijos. Esto afecta a hombres y a mujeres por igual.

Tipos de cáncer de colon 

El adenocarcinoma es el cáncer de colon más común, con una incidencia del 90 por ciento. Se detecta en la mucosa interna del colon y del recto. Los menos comunes son el sarcoma (aparece en los músculos que rodean el tracto digestivo), el melanoma, el linfoma (afecta las células que protegen el intestino y el estómago) y los tumores carcinoides (que interfieren con la segregación de hormonas en el aparato digestivo).

Diagnóstico especializado

La particularidad del cáncer colorrectal, es que puede detectarse antes de que aparezcan los síntomas, esto evita que los pólipos se transformen en cáncer.  Un examen de heces es la mejor forma para detectar sangre, esto es prudente hacerlo dos veces al año, si la persona es mayor de 50 años de edad. En caso de que el resultado sea positivo, se procede a realizar una colonoscopia para determinar la causa. A través de este estudio, los pólipos son extirpados para evitar la aparición de tumores malignos.

Cuando los médicos sospechan que hay alguna lesión a nivel del colon, inician la valoración física con un tacto rectal, a los fines de explorar y verificar si hay sangre o dolor. También hay quienes realizan una sigmoidoscopia, estudios genéticos, colonoscopia, biopsias líquidas (técnica que se encuentra bajo investigación) o radiografías con contraste. De esta manera, se pueden estudiar los pólipos, se toman muestras de tejido y se analizan con microscopios, en especial para detectar anomalías. A veces los pacientes son sedados y el procedimiento resulta más sencillo y confiable. 

cáncer colorrectal
La detección precoz permite elevar la esperanza de vida en los pacientes que sufren esta patología.

Etapas del cáncer de colon

Antes de indicar un tratamiento, los médicos determinan en que fase se encuentra la enfermedad, para lo cual, hacen uso de una escala de clasificación. La más utilizada es la clasificación TNM, que evalúa el tamaño del tumor, define si hay ganglios afectados, al igual que anticipa la metástasis. El estadio 0 facilita la detección temprana del cáncer colorrectal, pues se confirma el carcinoma en la capa superficial del intestino, el estadio I implica la extensión del cáncer hacia el colon y el recto, pero sin afectar los músculos ni los ganglios.

La etapa II significa que ya se extendió a la capa profunda del colon y los órganos cercanos, mientras que la etapa III ya es delicada porque compromete el funcionamiento de los ganglios linfáticos y su capacidad para combatir las infecciones. Finalmente, en la etapa IV, el cáncer invade otros órganos vitales como los pulmones, el hígado y los huesos. Por otra parte, algunos especialistas prefieren utilizar la Clasificación de Dukes o Astler y Coller, empleando una escala desde la letra A hasta la D para indicar cuánto se ha profundizado el tumor en las paredes del colon. 

Cáncer de colon: tratamiento

Para tratar a tiempo el cáncer colorrectal, es necesario que el paciente se someta a un abordaje multidisciplinar, a fin de que tenga una buena recuperación. Así, recibirá el tratamiento que más le conviene, según el estado, la fase y la ubicación del tumor. Si la persona presenta otras patologías, será sometido a un tratamiento personalizado. La cirugía, la quimioterapia, la radioterapia e inmunoterapia tienden a ser las principales alternativas para combatir la enfermedad.

Cirugía

Una intervención quirúrgica facilita la extracción del órgano invadido por el cáncer. Los médicos señalan que si el paciente se encuentra en el estadio A, es la opción más acertada, porque si la enfermedad ha avanzado, deben combinar el tratamiento con otros métodos. Con colonoscopia se analizan mejor los pólipos al extraerlos, esto permite salvar el tejido sano y extirpar los ganglios. 

Quimioterapia

Mediante el uso de fármacos se atacan directamente las células cancerosas. Un sistema de bombeo facilitará el paso del medicamento en la vena, donde se inserta un catéter. Esto se hace con más frecuencia después de la cirugía.

Radioterapia

Con altas radiaciones se combaten las células cancerosas, con el objetivo de tratar el área afectada. Esto se hace antes de la cirugía para reducir el tumor y extraerlo con facilidad. También se hace al culminar la intervención para asegurar que no queden células malignas. 

Inmunoterapia 

Es una terapia que consiste en reforzar las defensas del sistema inmunológico, se utiliza para combatir diferentes tipos de cáncer. En el caso de pacientes con cáncer de colón, cerca del 5 por ciento tiene probabilidades de experimentar una mejoría.

cáncer colorrectal
Llevar un estilo de vida saludable evita la aparición del cáncer colorrectal.

Efectos secundarios del tratamiento

El dolor y la debilidad son normales en pacientes que recién se han sometido a una cirugía. Al inicio puede haber diarrea e irritación en la piel debido a la incisión. Como esto depende del tratamiento, en los pacientes con quimioterapia es usual que haya náuseas, caída del cabello, vómito y fatiga, mientras que quienes se someten a la inmunoterapia presentan síntomas similares a la gripe, entre ellos fiebre, debilidad y escalofríos.

Esperanza de vida

La Asociación Española contra el Cáncer señala que alrededor del 50 por ciento de los pacientes con cáncer colorrectal pueden sobrevivir durante 5 años o más. Sin embargo, manifiestan que esto varía según el estadio. Mientras más temprano sea detectado el tumor, mayor esperanza de vida tendrá la persona. 

Por fortuna, las investigaciones y el uso de la tecnología han permitido elevar la tasa de supervivencia. El control es esencial, ya que al finalizar el tratamiento, con el pasar del tiempo, se reduce el riesgo de reaparición de la enfermedad. Los especialistas fijan citas trimestrales durante los primeros tres años, luego se van espaciando hasta que se realizan anualmente. 

Los chequeos incluyen exámenes físicos y análisis de sangre a través de marcadores tumorales (que permiten medir el antígeno carcinoembrionario). Si el cáncer colorrectal reaparece, de inmediato se procede a realizar otras radiografías, tomografías y resonancias magnéticas. 

Bienestar emocional

A los fines de reducir el impacto emocional que genera someterse a pruebas invasivas, los expertos recomiendan a los pacientes que asisten a consulta con un acompañante, así podrán sentirse cómodos y en confianza antes de someterse al diagnóstico. De hecho, la Asociación Española Contra el Cáncer insta a los pacientes a que pidan una explicación detallada de todos los procedimientos y les aconseja realizar ejercicios de relajación para mantenerse en calma y concentrados en el momento, sin pensamientos que tiendan a generar más preocupación, estrés, ansiedad e intranquilidad. 

Otros artículos

Comentarios

Popular