Desde hace años, los científicos se han maravillado con las cualidades aislantes de la piel de oso polar, lo que sugiere que podría inspirar a los materiales de retención de calor hechos por el hombre. Bueno, los investigadores chinos han desarrollado una sustancia que, según se informa, supera al pelaje real.

Uno de los grandes secretos del éxito de la piel de oso polar radica en el hecho de que cada pelo es hueco. Esta característica minimiza su conductividad térmica, evitando que el calor se aleje del cuerpo del animal. También son muy elásticas, lo que les permite estirarse en lugar de romperse, además de repeler el agua.

Un equipo de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China se propuso emular estas cualidades, empezando por pequeños alambres hechos de un elemento conocido como telurio. Después de haber sido recubiertos con una capa de carbono, estos nanocables se disolvieron mediante un proceso químico. El resultado fueron millones de tubos de carbono huecos, a diferencia de los pelos de los osos polares.

Estos tubos de carbono se enrollaron posteriormente en una disposición en forma de «espagueti», formando un pequeño cubo de aerogel aislante. Cuando se probó, ese aerogel resultó ser más ligero y más resistente al flujo de calor que otros materiales aislantes. Además, era altamente hidrofóbico (repelente al agua), además los tubos eran aún más elásticos que los pelos de los osos reales.

«El pelo de oso polar ha sido evolutivamente optimizado para ayudar a prevenir la pérdida de calor en condiciones frías y húmedas, lo que lo convierte en un modelo excelente para un aislante térmico sintético», dice el profesor Shu-Hong Yu, coautor de un artículo sobre la investigación. «Al hacer aerogel de tubos de carbono, podemos diseñar un material elástico y ligero análogo que atrapa el calor sin degradarse notablemente a lo largo de su vida útil».

Dicho esto, el telurio es, lamentablemente, bastante raro y caro, lo que limita la viabilidad comercial de la tecnología en su forma actual. Con eso en mente, los científicos ahora están buscando la posibilidad de utilizar plantillas de alambre hechas de elementos diferentes y más baratos.