No importa lo bueno que sea un material para conducir la electricidad, por lo general hay cierta resistencia, a menos que se utilicen materiales superconductores. Dado que pueden conducir la electricidad sin ninguna pérdida, podrían ser revolucionarios si no fuera por un pequeño problema: sólo funcionan si se mantienen extremadamente fríos. Pero ahora los investigadores de Max Planck han reportado una nueva temperatura récord de superconductividad, a -23° C (-9.4° F).

Normalmente, cuando los electrones están fluyendo a través de un conductor, su carga negativa significa que se repelen entre sí, enviándolos rebotando en los átomos cercanos. Eso a su vez desperdicia una buena parte de su energía, y podemos sentir este efecto secundario no deseado como el calor emitido por los dispositivos electrónicos.

Pero eso no siempre tiene que ser así. Los superconductores mantienen el flujo de electrones sin resistencia alguna, lo que puede contribuir en gran medida a mejorar los circuitos eléctricos y el almacenamiento; por ejemplo, un bucle de cable superconductor puede mantener una corriente eléctrica fluyendo indefinidamente, sin necesidad de una fuente de energía.

Desafortunadamente, por ahora, los superconductores necesitan ser enfriados a temperaturas extremadamente bajas para funcionar – generalmente por debajo de -234º C (-389º F), lo que los descarta para la mayoría de los usos prácticos. Lo ideal es que funcionen a temperatura ambiente, pero los mejores intentos hasta ahora sólo los han llevado a -70° C (-94° F).

El nuevo estudio, realizado por los mismos investigadores que el anterior, ha logrado calentar superconductores hasta -23° C, lo que supone un gran salto hacia la temperatura ambiente. Para ello, el equipo colocó lantano metálico y gas hidrógeno en una cámara de presión y apretó las muestras intensamente, hasta 1,7 millones de veces más fuerte que la presión atmosférica normal. Eso crea un material llamado hidruro de lantano (LaH10).

Luego, los investigadores enfriaron el material, y encontraron que a una temperatura relativamente alta de -23° C, la resistencia eléctrica cayó a cero. Este hallazgo fue respaldado por mediciones realizadas en un campo magnético externo.

«Nuestro estudio es un gran paso e hito en el camino hacia la superconductividad a temperatura ambiente», dice Eremets, investigador principal del estudio.

Los siguientes pasos para el equipo son experimentar con otros materiales como el hidruro de itrio, que puede permitir la superconductividad a temperaturas aún más altas.

Estudio publicado en Nature