Aunque en los últimos años se ha publicado un gran volumen de informes anecdóticos que afirman el valor de la microdosis de LSD, ha habido muy pocos estudios científicos o empíricos sobre este fenómeno tan convincente. Un nuevo y fascinante estudio de científicos de la Universidad de Chicago está ofreciendo la primera investigación clínica controlada con placebo que prueba los efectos de las microdosis de LSD sobre el estado de ánimo, la fisiología y el comportamiento.

La idea detrás de la microdosis psicodélica es que las pequeñas dosis subperceptuales de drogas, como el LSD, pueden conferir mejoras en la productividad, la creatividad, el bienestar mental y la energía. Estas dosis deben ser tan pequeñas que el usuario no sienta efectos alucinógenos agudos, y los microdosificadores generalmente toman una dosis cada tres o cuatro días.

Aunque el fenómeno se remonta al menos a una década atrás en algunos círculos psicodélicos, la tendencia se popularizó en 2015 tras un influyente artículo de Rolling Stone que reveló que la microdosificación estaba muy extendida entre los jóvenes profesionales de Silicon Valley. Aunque muchos dicen que las microdosis son efectivas, no ha habido literalmente ningún ensayo en humanos que establezca si se trata de un fenómeno real o de un efecto placebo glorificado.

Este estudio recientemente publicado, de un equipo de la Universidad de Chicago, se propuso llenar algunos vacíos en el conocimiento científico a través del primer ensayo sobre los efectos de pequeñas dosis de LSD en afecciones doble ciego controladas por placebo. Se reclutaron veinte sujetos, y cada uno recibió una dosis ciega de LSD a la semana, durante cuatro semanas.

A través del estudio se administraron cuatro dosis diferentes: un placebo, 6.5, 13, o 26 microgramos (μg) – una dosis general alucinógena de LSD es de alrededor de 100 a 200 microgramos. Cada sesión de LSD tuvo lugar bajo condiciones controladas con el sujeto permaneciendo en observación durante ocho horas y completando una variedad de diferentes pruebas fisiológicas, conductuales y cognitivas a lo largo de cada día de dosis.

Fisiológicamente, la dosis de μg mostró aumentos en la presión arterial, mientras que dosis más bajas resultaron en cambios menores en la presión arterial. Ninguna de las dosis afectó la temperatura corporal o la frecuencia cardíaca. Las respuestas subjetivas del ensayo sugieren que μg produce sensaciones parecidas a las del medicamento, lo que implica que puede ser una dosis demasiado alta para una microdosis imperceptible ideal.

Quizás lo más interesante es que el estudio encontró que los tres volúmenes de microdosis ejercían muy poco efecto sobre el estado de ánimo y la cognición. A través de varias medidas cognitivas diferentes, no se identificaron mejorías cognitivas al comparar las sesiones de microdosis con el placebo. El único cambio estadísticamente significativo generado por la microdosis de LSD fue un aumento en el número de intentos en una tarea creativa.

Curiosamente, las microdosis de LSD parecieron disminuir los índices de positividad de las imágenes positivas. Esto significa que las microdosis de LSD redujeron extrañamente la respuesta positiva del sujeto a las imágenes generalmente consideradas positivas.

Los investigadores son conscientes de las claras limitaciones del estudio, particularmente cuando tratan de relacionar estos resultados con los muchos informes anecdóticos de microdosis positivos. Una microdosis variable cada siete días no se compara eficazmente con un beneficio acumulativo potencial de la microdosis a largo plazo, y el estudio sugiere explícitamente que se debe investigar esta estrategia de dosificación continua.

«Los efectos de dosis bajas de LSD deben investigarse cuando el medicamento se administra repetidamente, y en individuos que reportan efectos negativos», escriben los investigadores en el estudio. «Los individuos que reportan microdosis en su vida diaria toman el medicamento cada 3-5 días, y es posible que los efectos beneficiosos sólo aparezcan después de una administración repetida. Esto podría ser debido a la sutil acumulación farmacocinética del medicamento, o podría ser debido a las adaptaciones neurales farmacodinámicas que se producen a lo largo de los días».

El mayor y más valioso aporte de este novedoso estudio clínico es la conclusión de que μg puede ser la dosis más óptima para futuros experimentos de microdosificación. Se señala como la dosis más alta recomendada para la administración regular sin producir efectos subjetivos o fisiológicos que interfieran con el funcionamiento normal del día a día.

Al final, los investigadores concluyeron que las microdosis de LSD no afectaron la mayoría de las medidas de estado de ánimo, cognición y fisiológicas que fueron examinadas. Sin embargo, también se observa que esto no es en absoluto una determinación final sobre la veracidad final de la microdosificación de LSD, ya sea como refuerzo cognitivo o como antidepresivo. Este es sólo el primer paso para tratar de comprender empíricamente los efectos agudos de este fenómeno anecdótico que se ha denunciado con frecuencia.