Un nuevo estudio de investigadores del Instituto Babraham en el Reino Unido sugiere que el declive del sistema inmunológico relacionado con la edad no es irreversible, y que posiblemente puede mejorarse reponiendo un microbioma intestinal que envejece. Los científicos descubrieron que los trasplantes fecales de ratones jóvenes a ratones viejos resultaron en mejoras significativas en el sistema inmunológico intestinal del animal.

A medida que envejecemos, entre la multitud de cambios que ocurren en nuestros cuerpos hay una lenta disminución en la diversidad de nuestro microbioma. Varios estudios han descrito claras diferencias entre los microbiomas de los humanos mayores y los de los adultos más jóvenes. Esta nueva investigación se propuso descubrir si estos cambios microbianos relacionados con la edad estaban asociados con disminuciones en la función inmunológica intestinal.

«Nuestros microbiomas intestinales están compuestos por cientos de tipos diferentes de bacterias y son esenciales para nuestra salud, ya que desempeñan un papel en nuestro metabolismo, función cerebral y respuesta inmunitaria», dice Marisa Stebegg, investigadora principal del estudio. «Nuestro sistema inmunológico interactúa constantemente con las bacterias del tracto gastrointestinal. Como inmunólogos que estudian por qué nuestro sistema inmunológico no funciona tan bien como envejecemos, nos interesaba explorar si la composición del microbioma intestinal podría influir en la fuerza de la respuesta inmunitaria intestinal».

El estudio condujo trasplantes fecales diseñados para rejuvenecer el microbioma de ratones más viejos con muestras de sus contrapartes más jóvenes. Los resultados fueron convincentes, y los ratones más viejos mostraron claras mejoras en las respuestas inmunitarias intestinales.

«Para nuestra sorpresa, el alojamiento conjunto rescató la respuesta inmunitaria intestinal reducida en ratones de edad avanzada», dice Michelle Linterman, líder del programa de inmunología del Instituto Babraham. «Mirando el número de células inmunes involucradas, los ratones ancianos poseían respuestas inmunes intestinales que eran casi indistinguibles de las de los ratones más jóvenes.»

Es importante notar que este estudio sólo se llevó a cabo en ratones, y no hay ninguna sugerencia de que los resultados serían similares en humanos. Así que no vayas a buscar esa fuente fecal de la juventud todavía. Sin embargo, el estudio sí ayuda a indicar que la relación entre un microbioma intestinal envejecido y un sistema inmunológico debilitado puede ser algo causal. Al confirmar que una modificación del microbioma puede resultar en mejoras en las respuestas del sistema inmunológico, el estudio se suma a un conjunto de evidencia de lento crecimiento que implica al intestino en una variedad de condiciones relacionadas con la edad.

Un intrigante estudio de 2017 descubrió que cuando se administraban trasplantes fecales de peces jóvenes a los peces de mediana edad, éstos vivían 37 por ciento más tiempo que sus contrapartes no tratados. Un estudio más reciente con ratones descubrió que la modulación del microbioma de ratones de mediana edad mejoraba las funciones inmunológicas en el cerebro, lo que ralentizaba el declive cognitivo general relacionado con la edad. Y también sabemos que las células inmunitarias en el intestino pueden estar directamente relacionadas con la neuroinflamación en el cerebro.

Toda esta investigación acumulativa es indiscutiblemente convincente, pero ciertamente aún es pronto para el campo. Puede pasar algún tiempo antes de que todos estos descubrimientos se traduzcan efectivamente en tratamientos clínicos, pero parece que en el futuro el envejecimiento saludable puede ser facilitado por una variedad de alternancias microbianas.