La piedra filosofal según los alquimistas era un amuleto capaz de transformar los metales en oro, o producir el elixir de la larga vida. También representaba el camino hacia la sabiduría y el conocimiento absolutos. Sobre el origen de estas creencias hay muchas teorías.

Estómago mágico. Quizás la más antigua se remonta a la mitología greco-latina: el dios Saturno (Cronos, para los griegos) tenía la costumbre de devorar a sus hijos, pero uno de sus amantes, Rea, sustituyó a su propio hijo Zeus por una piedra, que Saturno se tragó sólo un bocado. Cuando vio el engaño, vomitó esa gran piedra en la Tierra. En el momento en que la piedra permaneció en el cuerpo del dios, adquirió la propiedad particular de transformar los metales en oro. Cientos de alquimistas han estado buscando la piedra filosofal, o una forma de recrear sus propiedades, desde hace cuatro mil años. No faltan nombres ilustres, como Aristóteles, Pitágoras, Paracelso y Flamel.

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