¿Qué es la crioterapia o criosauna?

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La última moda en tratamientos clínicos alternativos viene de los Estados Unidos para variar, y es realmente… escalofriante. En el sentido más literal de la palabra.
Se llama crioterapia o criosauna y se administra dentro de grandes cilindros de acero en los que el paciente se sienta dejando sólo la cabeza fuera. Y luego, con sólo pulsar un botón, el congelamiento, usando sólo guantes, calcetines y ropa interior, se envuelve en una nube de gas a -150°C: un frío como éste en la Naturaleza, al menos en este planeta, nunca ha sido registrado. El tratamiento dura unos 3 minutos.

Terapia espeluznante.

Vale, pero… dejando de lado la experiencia extrema, ¿qué beneficios puede aportar un choque térmico como ese? Según los que proponen la crioterapia, ésta promovería la curación del dolor crónico, combatiría la osteoporosis, el asma y la disminución del deseo sexual e iniciaría procesos metabólicos que pueden desencadenar una pérdida repentina de peso. Y es bueno para el humor también. ¿Pero funciona realmente? Es difícil de decir: en Estados Unidos la práctica cuenta con el favor de muchas celebridades, entre ellas las estrellas de la NBA LeBron James y Shaquille O’Neal. De hecho, en el ámbito deportivo, se ha utilizado durante mucho tiempo para prevenir y tratar los traumas y para la recuperación de la fatiga muscular. En el Campeonato Europeo de Fútbol de 2012, por ejemplo, la selección francesa utilizó este tipo de tratamiento, mientras que el equipo de fútbol ucraniano de Shakhtar Donetsk utiliza equipos que combinan la crioterapia con la terapia de ultrasonido. Los baños helados también se utilizan para la campeona mundial de maratón Paula Radcliffe y para los equipos nacionales de rugby de Italia y Gales.

Deportistas congelados

«Es un remedio que, en términos diferentes, ya se utilizaba hace 40 años. Después de los entrenamientos más duros, los masajistas de los equipos de fútbol preparaban dos bañeras, una con agua fría y otra con agua caliente, en las que sumergían a los futbolistas durante unos minutos para eliminar el ácido láctico y la fatiga», recuerda Piero Volpi, ortopedista y traumatólogo del Instituto Humanitas de Milán y jefe del sector médico del Inter, «el principio según el cual una mayor afluencia de sangre promueve la curación inspiró estas técnicas terapéuticas, quizás un poco rudimentarias, pero eficaces». Hoy en día hemos llegado a prácticas más sofisticadas y económicamente más costosas que están extendidas en todos los deportes, y con ventajas similares», concluye el especialista.

Evolución de los baños de hielo.

Según los crioterapeutas, este tratamiento no sería más que la evolución moderna y tecnológica de los baños de hielo practicados durante milenios por diferentes poblaciones para tratar la inflamación, el dolor de huesos y otras enfermedades. La aplicación de bajas temperaturas con fines terapéuticos se utiliza hoy en día localmente para el tratamiento de ciertas enfermedades reumáticas como la artritis. Una investigación de 2014 publicada en Expert review of Clinical Immunology ha demostrado cierta eficacia de la crioterapia en pacientes con artritis reumatoide. El estudio, realizado revisando seis estudios previos realizados en total sobre 257 pacientes (pocos), concluye que el frío induce una reducción de la temperatura intrarticular que podría regular los diferentes mediadores implicados en el proceso inflamatorio.

¿Funciona de otra manera?

Lo será, pero la Administración de Alimentos y Medicamentos, la agencia estadounidense que supervisa los medicamentos, las terapias y la salud, no reconoce ningún beneficio a estos baños fríos. Especialmente por sus efectos adelgazantes y rejuvenecedores. No hay evidencia científica de su efectividad contra el asma o la disminución del deseo sexual; no tiene efectos claros sobre el metabolismo y la pérdida de peso. No hay pruebas científicas de que la crioterapia o las criosunas tengan algún efecto en el adelgazamiento, la curación del asma o la depresión, la mejora del asma y la recuperación del deseo sexual. Mientras tanto, el negocio reina supremo: los centros de crioterapia nacen como hongos en todos los rincones del país y cobran hasta 100 dólares por sesión. Y junto a los entusiastas empiezan a aparecer los primeros detractores: personas que, debido a máquinas inadecuadas o a crioterapeutas improvisados, salen de las «lavadoras en frío» con quemaduras en varias partes del cuerpo, sabañones, diversos síntomas de congelación, especialmente en las extremidades.

Será mejor que lo investigue

Nuestra temperatura interna es de unos 37°C: cuando baja a unos 27°C, corremos el riesgo de sufrir un paro cardíaco. «Somos grandes trozos de carne», explica Gordon Gisenbrecht, profesor de la Universidad de Manitoba, «y no se tarda tres minutos en bajar nuestra temperatura en 10°C». Nuestra piel es de hecho un extraordinario aislante y en los pocos momentos de la criogénesis el frío intenso y seco puede penetrar sólo unos pocos milímetros. Sin embargo, el enfriamiento sería suficiente para desencadenar procesos antiinflamatorios y de reactivación de la circulación. Mientras tanto, los primeros centros de criogénesis se están abriendo también en Italia, aunque faltan pruebas científicas sobre su eficacia real. Sin embargo, antes de entrar en la criogénesis, siempre es aconsejable someterse a un examen médico completo para certificar nuestra aptitud física para dicho tratamiento.

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