El segundo principio de la termodinámica establece que la energía térmica (calor) siempre fluye de un cuerpo más caliente a otro menos caliente y nunca en la dirección opuesta.

La energía, es decir, se redistribuye hasta que el sistema formado por los dos cuerpos alcanza un equilibrio completo, ambos tienen la misma temperatura y el paso del calor de uno a otro ya no es posible. La entropía puede definirse como la medición del grado de equilibrio alcanzado por un sistema en un momento dado.

Con cada transformación del sistema que provoca una transferencia de energía (obviamente sin añadir más energía del exterior), la entropía aumenta, porque el equilibrio sólo puede crecer. En teoría, también se puede considerar todo el universo como un «sistema» y la conclusión es: incluso en el cosmos, la energía tiende a ser distribuida desde los cuerpos más calientes a los menos calientes y la entropía aumenta.

Cuando todo el universo esté a la misma temperatura (los científicos asumen unos pocos grados por encima del cero absoluto), la entropía será máxima y ninguna transformación será posible. Será la llamada muerte fría del universo.

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