El SARS y el coronavirus COVID-19 tienen una debilidad en común

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En la gran familia de los coronavirus, hoy y ayer, hay un talón de Aquiles común que podría ser un blanco útil para terapias o vacunas. Un tipo de anticuerpo aislado en 2006 de un sobreviviente de la epidemia de SARS parece reaccionar también al SARS-CoV-2, el coronavirus que causa el COVID-19. Según los biólogos de Scripps Research que lo analizaron detenidamente, con una resolución casi atómica (es decir, con un nivel de detalle que casi permite distinguir los átomos), en el punto de acoplamiento de este anticuerpo los dos coronavirus mostrarían una marcada similitud molecular. Tendrían, en definitiva, un punto débil casi idéntico en el que vale la pena concentrar las futuras investigaciones. El estudio fue publicado en Science.

Una tara familiar

La investigación examina un tipo de anticuerpo llamado CR3022 desarrollado en respuesta al coronavirus del SARS (SARS-CoV). Los análisis preliminares de los científicos chinos indican que este anticuerpo también responde al SARS-CoV-2, el “nuevo” coronavirus responsable de la actual pandemia. Los investigadores pensaron entonces en analizar su estructura, para entender cómo se hace el sitio de unión común de la superficie viral, que es el objetivo de nuestro sistema inmunológico. Se dieron cuenta de que este sitio de unión, en los dos coronavirus, tiene un nivel muy alto de “similitud”: difiere sólo en cuatro aminoácidos (los bloques de construcción de las proteínas). Esta fuerte analogía indica que el sitio tiene una función importante que todavía ignoramos, y que podría perderse si el SARS-CoV-2 cambia significativamente, lo que todavía no ha hecho.

Información crucial

El sitio de unión se encuentra en una zona del virus alejada de la que habitualmente se une a los receptores celulares de las vías de la zona: esto significa que, al menos en el caso del SARS, el anticuerpo CR3002 neutraliza indirectamente la capacidad infecciosa del virus. A pesar de la similitud del sitio del “talón de Aquiles”, se ha demostrado que el anticuerpo se une al nuevo coronavirus SARS-CoV-2 de forma menos estrecha, y no es tan eficiente para neutralizarlo.

¿Todo inútil, entonces? No, en absoluto. Los estudios de este tipo se utilizan para obtener información estructural sobre los anticuerpos y dónde se unen, lo que es esencial para desarrollar vacunas, como se hace en el caso de la gripe. El hecho de que dos de los coronavirus más peligrosos que conocemos tengan esta debilidad en común sugiere que puede haber otros anticuerpos aún por descubrir que pueden neutralizar eficazmente ambos virus y -quizás- dejar fuera de combate a otros coronavirus emergentes, lo que podría causar nuevas pandemias. Estos anticuerpos se buscarán primero en la sangre de los curados de cualquiera de las dos infecciones.

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