Investigaciones de Johns Hopkins Medicine han revelado que algunos casos de esquizofrenia pueden estar asociados con una acumulación anormal de proteínas en el cerebro similar a la que se observa en casos de Alzheimer y otros trastornos neurodegenerativos. Se espera que el descubrimiento conduzca a mejores estrategias de diagnóstico para identificar tipos específicos de esquizofrenia.

Una convincente ola de investigación en los últimos años ha ampliado constantemente nuestra comprensión de la esquizofrenia. Desde descubrir intrigantes vínculos con las bacterias intestinales y el sistema inmunológico, hasta centrarse en los fundamentos del desarrollo de la enfermedad en el útero, los científicos están descubriendo cada vez más que la esquizofrenia es una afección más compleja fisiológicamente de lo que se pensaba anteriormente.

Una de las implicaciones más interesantes de este creciente cuerpo de estudio es la sugerencia de que la esquizofrenia puede consistir en una variedad de subtipos diferentes. Sin embargo, el gran reto de la investigación que tenemos por delante es desarrollar formas de clasificar esos diferentes subtipos identificando biomarcadores patológicos en lugar de limitarse a observar los síntomas clínicos.

Este nuevo estudio se propuso examinar si los cerebros esquizofrénicos acumulan volúmenes de proteínas anormales de una manera similar a la que se presenta en los casos de enfermedades neurodegenerativas. Para hacer esto, los investigadores examinaron muestras post mortem de cerebros de 42 sujetos con esquizofrenia. Más específicamente, se estudiaron muestras de la corteza prefrontal y del giro temporal superior en busca de rastros de niveles anormales de proteínas mal plegadas.

Los resultados revelaron que la mitad de las muestras de cerebro contenían niveles significativamente más altos de proteínas anormales, en comparación con un número de muestras de control saludables. Estas muestras de cerebro en particular también mostraron niveles elevados de una proteína llamada ubiquitina, conocida por ser un marcador de agregados de proteínas en trastornos neurodegenerativos. Estas proteínas anormales sólo se identificaron en aproximadamente la mitad de las muestras de cerebro esquizofrénico, lo que sugiere que este biomarcador es una característica de cierto subtipo de esquizofrenia. No está claro en este momento qué síntomas físicos o conductuales pueden asociarse exactamente con el potencial subtipo de esquizofrenia identificado.

«Con la esquizofrenia, el proceso final es mental y conductual, y no causa la muerte física pronunciada de las células neurales que vemos con las enfermedades neurodegenerativas, pero claramente hay algunas similitudes biológicas generales», dice el líder del estudio, Frederick Nucifora Jr.

Para aclarar que estas proteínas anormales estaban relacionadas con la enfermedad y no eran el resultado de los medicamentos antipsicóticos que a menudo se administraban a los pacientes, se llevó a cabo un estudio posterior con ratas. Varios animales fueron tratados con fármacos antipsicóticos comunes durante casi cinco meses. Luego se examinaron muestras de cerebro que no revelaron acumulaciones anormales de proteínas o aumentos de ubiquitina, lo que sugiere que la enfermedad en sí misma es la fuente primaria de la acumulación identificada en los sujetos humanos.

«Los investigadores han estado tan enfocados en la genética de la esquizofrenia que no han prestado tanta atención a lo que está sucediendo a nivel de las proteínas y especialmente a la posibilidad de agregación de proteínas», dice Nucifora. «Esta puede ser una nueva forma de ver el trastorno y desarrollar terapias más efectivas.»

Al examinar estas proteínas anormales, los investigadores descubrieron que las identificadas juegan un papel en el desarrollo y la función del sistema nervioso. Esto afirma la hipótesis de que la esquizofrenia puede ser rastreada hasta las interrupciones en el desarrollo del cerebro. A diferencia de los trastornos neurodegenerativos, en los que estos tipos de proteínas cerebrales anormales pueden provocar directamente la muerte neuronal, en la esquizofrenia se plantea la hipótesis de que estas agregaciones de proteínas similares pueden desencadenarse genética o ambientalmente en los primeros momentos de la vida de una persona, lo que da lugar a un neurodesarrollo disfuncional.

La siguiente etapa de la investigación es examinar los niveles de estas proteínas anormales en diferentes etapas del desarrollo de los sujetos vivos con esquizofrenia. Para lograr esto, los científicos de la Johns Hopkins han desarrollado un nuevo y extraordinario método que puede tomar muestras de neuronas de la nariz de un paciente vivo, y usar esas muestras para rastrear efectivamente los niveles de estas proteínas anormales.