Ya hemos escuchado cómo se ha demostrado que los pulsos eléctricos ayudan a sanar las heridas, al promover el crecimiento de los tejidos. Un nuevo implante experimental utiliza ese mismo principio para ayudar en la regeneración del tejido cardíaco, posponiendo potencialmente o incluso eliminando la necesidad de trasplantes de corazón.

El dispositivo está siendo evaluado a través de una colaboración entre la Universidad Médica de Viena y el Hospital General de Viena, y es fabricado por la empresa alemana Berlin Heals. Está diseñado para su uso en pacientes con cardiomiopatía dilatativa, una afección en la que el músculo cardíaco se degrada hasta el punto de que ya no puede contraerse lo suficiente.

Los tratamientos actuales incluyen regímenes de medicamentos o la implantación de marcapasos, aunque cuando estos enfoques no son suficientes, a menudo es necesario un trasplante de corazón completo. Ahí es donde entra en juego el nuevo dispositivo.

Conocida como la unidad C-MIC (Microcorriente Cardíaca), se implanta por vía laparoscópica bajo anestesia general a través de dos pequeñas incisiones. Incorpora dos electrodos, uno de los cuales se aplica al exterior del corazón en forma de parche y otro se inserta en uno de los ventrículos.

Una vez activado, el dispositivo principal totalmente implantado emite pulsos eléctricos de microcorriente, que viajan a través del músculo cardíaco entre los dos electrodos. Esto estimula el tejido muscular, haciendo que se regenere. En los ensayos actuales en humanos, el primer sujeto de prueba está mostrando signos iniciales de regeneración después de recibir el implante hace tres meses.

«Los hallazgos preliminares nos traen una esperanza real para los pacientes de cardiomiopatía», dice el Prof. Dominik Wiedemann, investigador principal del estudio. «La regeneración por microcorriente podría acercarnos al sueño de poder regenerar órganos dañados.»