Un polímero es una molécula grande (relativamente hablando) que parece una cadena larga a la que se pueden unir varias ramificaciones. La estructura está formada por muchas unidades básicas: un ejemplo en el mundo macro podría ser un collar de perlas.

Las unidades básicas son moléculas simples, llamadas monómeros: pueden agregarse en grupos de dos, tres, cuatro o más (y luego se denominan dímeros, trímeros, tetrámeros…) o cientos (polímeros altos).

Un polímero típico de alto contenido natural es la celulosa, que consiste en muchas unidades de azúcar. Una fibra de algodón (celulosa casi pura), por ejemplo, está compuesta por 3.500 monómeros de azúcar, mientras que el cloruro de polivinilo tiene una cadena de 25.000 monómeros. Otros polímeros son cauchos y plásticos, lana, almidón.

Hoy en día es posible establecer a priori el orden de los monómeros de la cadena y modificarlo a voluntad para obtener polímeros de diferentes características. ¿Cómo se mantienen unidos los monómeros para formar la estructura compleja del polímero deseado? Cada una de las perlas del collar se une a las demás con un enlace químico, característico de cada polímero: una vez que se encuentra el disolvente adecuado para disolverlo, la cadena se despolimeriza, lo que rompe y libera las unidades. Por otro lado, en la polimerización, se recrea la estructura: esto es lo que sucede, por ejemplo, cuando se repara el caucho de una bicicleta y, con una masilla especial, se vulcaniza el caucho de la cámara de aire y el parche.

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