Un nuevo estudio ha revelado el papel que juegan los bichos regulares en la propagación de superbichos. Un equipo de la Universidad de Aston examinó casi 20.000 insectos recolectados de los hospitales del Servicio Nacional de Salud (NHS) en todo el Reino Unido, y estudió los tipos de bacterias que portaban. Se descubrió que la gran mayoría contenía bacterias potencialmente dañinas, más de la mitad de las cuales eran resistentes a algunos tipos de antibióticos.

Los investigadores comenzaron recolectando 19.937 insectos individuales de siete hospitales del Reino Unido entre marzo de 2010 y agosto de 2011, con alrededor del 75 por ciento de la carga final compuesta de moscas, el 14 por ciento de las cuales eran «insectos verdaderos» como los pulgones, y el resto compuesto de hormigas, avispas, abejas y polillas. Estos fueron capturados utilizando mosqueros de luz ultravioleta, cazadores de insectos y papel adhesivo, colocados en todas las instalaciones de las salas, unidades neonatales y de maternidad, y áreas de preparación de alimentos.

Luego, el equipo llevó a cabo análisis microbiológicos para determinar los tipos y niveles de bacterias que los insectos albergaban, tanto dentro como fuera de sus cuerpos. Se descubrió que casi el 90 por ciento de los insectos examinados eran portadores de bacterias que pueden ser dañinas, y en algunos casos los niveles eran lo suficientemente altos como para causar una infección en humanos.

De esos insectos, los investigadores aislaron 86 cepas diferentes de bacterias, siendo la familia más común Enterobacteriaceae, que incluye E. coli y Salmonella, con un 41 por ciento. El segundo más común fue la familia Bacillus, que incluye bacterias conocidas asociadas al envenenamiento alimentario como B. cereus, con un 24 por ciento, y luego la familia Staph con un 19 por ciento. El estudio mostró que el 53 por ciento de estas cepas bacterianas eran resistentes a por lo menos una clase de antibióticos, y el 19 por ciento mostraba resistencia a múltiples medicamentos.

«Los resultados de este análisis microbiológico a gran escala muestran que una variedad de insectos voladores recolectados en hospitales del Reino Unido sí albergan bacterias patógenas de diferentes especies», dice Federica Boiochhi, autora principal del estudio. «Lo que es muy interesante, sin embargo, es la alta proporción de bacterias resistentes a los medicamentos que se encuentran en estas muestras. Es un vívido recordatorio de cómo nuestro uso excesivo de antibióticos en los centros de salud está haciendo que las infecciones sean más difíciles de tratar».

Por supuesto, es importante considerar este estudio en su contexto. Aunque las cifras en sí pueden sonar alarmantes, los investigadores señalan que, en general, los insectos serían responsables de una pequeña porción de las infecciones bacterianas en los hospitales. Hay formas más importantes de combatir las «superbacterias» resistentes a múltiples fármacos, como el desarrollo de nuevos antibióticos y técnicas no farmacológicas como las luces o los materiales.

Dicho esto, los investigadores recomiendan que los hospitales aumenten las medidas de control de plagas para mantener a raya a los insectos. Esto podría incluir el uso de diferentes tipos de trampas, colocarlas en las partes apropiadas de las instalaciones y reemplazarlas con mayor regularidad.