¿Por qué debemos aferrarnos a los bosques naturales (y Madagascar está perdiendo los suyos)?

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Una de las nociones en las que todo el mundo científico está de acuerdo sin esfuerzo es que los árboles son excelentes reservorios naturales de CO2, capaces de capturarlo de la atmósfera y almacenarlo en el tronco y las raíces, y que por lo tanto los bosques son una de nuestras principales armas en la lucha contra la crisis climática. Un nuevo estudio publicado en Carta de Investigación Ambiental no sólo confirma esta idea, sino que muestra que los bosques naturales, y por lo tanto ricos en biodiversidad, «funcionan mejor» que los monocultivos y plantaciones dominados por una sola especie. Una consideración que hace aún más urgente la protección de los grandes bosques de nuestro Planeta; empezando por los que están en mayor riesgo a corto plazo, y las investigaciones publicadas en Nature Climate Change Señala con el dedo uno de estos: la selva tropical de Madagascar, que podría dejar de existir en 2070.

La calidad está en la diversidad

Empecemos con el primer estudio mencionado anteriormente: un equipo de investigadores de dos departamentos de la Universidad de Columbia calculó la capacidad de almacenamiento de CO2 de algunos bosques – tanto naturales como artificiales, en particular plantaciones de teca y eucalipto – en la región de Ghati en la India. Los resultados muestran que los bosques naturales perennes acumulan entre un 30 y un 50% más de CO2 que las plantaciones, pero también que su rendimiento es comparable al de los bosques caducifolios. ¿Por qué entonces estos últimos también se consideran mejores? El rendimiento estacional marca la diferencia: los bosques húmedos han demostrado ser mucho más capaces de soportar la sequía que las plantaciones.

Teniendo en cuenta que todos los modelos climáticos indican un futuro caliente y seco para una gran parte del planeta, la capacidad de sobrevivir incluso en condiciones extremas es una característica fundamental a tener en cuenta, y la razón por la que no basta con invertir en la reforestación sino que es necesario preservar los bosques que ya tenemos. Y en cambio en Madagascar … Por eso las noticias que llegan de Madagascar no son tranquilizadoras. En su estudio, los investigadores de CUNY en Nueva York calcularon la tasa a la que la deforestación está despojando a la isla africana de la mayoría de sus hábitats naturales, y cruzaron los datos con los pronósticos climáticos para las próximas décadas. Los resultados dicen que, en las condiciones actuales, toda la selva tropical de Madagascar desaparecerá para el año 2070, muy probablemente reemplazada por un desierto inhabitable.

La pérdida sería incalculable: Madagascar es uno de los lugares con mayor concentración de biodiversidad del mundo, y entre el 80 y el 90% de las especies que viven allí son endémicas de la isla. ¿Así que tenemos que entrar en pánico? No: Según los investigadores, los resultados de su estudio son una excelente base para desarrollar estrategias de conservación específicas, y todavía hay esperanza de salvar la selva tropical. La única recomendación, como viene sucediendo cada vez más en los últimos años, es: que sea rápido, porque no nos queda mucho tiempo.

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