A menudo descuidados en favor de las abejas, los abejorros (Bombus) son polinizadores fundamentales para la seguridad alimentaria humana: promueven la biodiversidad, pero al mismo tiempo dependen de ella. Según un estudio publicado recientemente en la revista Environmental Entomology, la pérdida de diversidad vegetal afecta negativamente a la abundancia de estos insectos, ya que empobrece su dieta en una etapa crítica de su desarrollo.

Distribución de las precipitaciones.

Los abejorros son himenópteros peludos de la misma familia que las abejas. A diferencia de los primos, estos insectos utilizan las partes bucales para agitar las flores y liberar grandes cantidades de polen: un tratamiento de choque esencial para la polinización de muchos cultivos, como tomates, fresas, arándanos, frambuesas, pimientos, berenjenas, patatas -plantas en la base de nuestra dieta, con las que los abejorros han coevolucionado.

Primeras comidas. Algunos de los factores conocidos en la pérdida de estos insectos son el uso indiscriminado de insecticidas y el cambio climático, que restringen el hábitat de las plantas que comen. El último trabajo de la Universidad de California, Riverside, realizado sobre los abejorros orientales (Bombus impatiens), se centra en su dieta en la delicada fase en la que la reina debe construir un nido.

El ciclo de vida. En comparación con las abejas, que están organizadas en colonias estables, los abejorros forman pequeños nidos que normalmente no sobreviven al invierno. Durante el verano, la reina y las obreras llevan una vida social, polinizando y procurando alimentos, pero al final del verano, las obreras mueren: en cambio, sólo sobrevive una nueva generación de reinas que, si logran reproducirse con éxito, pasarán a hibernar hasta la primavera.

Con el primer clima cálido, las nuevas reinas emergen y van en busca de un nido en el que poner sus huevos. En esta fase, la reina es la única que cuida de la «casa»: hasta el final del verano tendrá que alimentar y proteger a unos 400 ejemplares, nacidos de tantos huevos puestos en fases sucesivas.

Crecimiento más lento. La variedad del polen alimentado a las larvas determina la velocidad con la que se desarrollan: establece, es decir, cuántas obreras habrá para ayudar a la reina con las nuevas generaciones. Al igual que el hombre, los abejorros sufren las repercusiones de una dieta desigual. Cuando los entomólogos alimentaron a las reinas y larvas con varias combinaciones de polen dominadas por una sola especie, descubrieron que los nuevos reclutas alcanzaron la edad adulta varios días después de lo normal. Una diferencia de unos pocos días es suficiente para comprometer el éxito del nido.

Las consecuencias del fenómeno son exponenciales: por cada reina perdida, cientos de abejorros no nacerán. El destino de estos insectos debe estar cerca de nuestros corazones, porque los efectos sobre los cultivos se notan rápidamente.

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