El CI es un mito falso

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La idea de que la inteligencia es única y medible con un solo índice, el llamado «IQ», «CI» o coeficiente intelectual, es una idea antigua (de principios del siglo pasado) y ahora está en declive. El último y definitivo golpe de gracia le dio una mega investigación en línea de la Universidad Occidental de Ontario (Canadá) en la que participaron más de 100 mil personas en todo el mundo. El resultado del estudio es que la medición del CI a través de un solo examen puede ser engañosa. Y para medir la inteligencia de las personas es necesario hacer varias pruebas y evaluar diferentes aspectos. La investigación, cuyos resultados han sido publicados en la revista Neuron, examina los resultados de 12 pruebas cognitivas realizadas en línea y útiles para sondear la memoria, el razonamiento, la atención y las habilidades de programación de los participantes.

Analizando las respuestas, se ha descubierto que las diferencias observadas en las funciones cognitivas pueden explicarse a través de al menos 3 componentes distintos: la memoria a corto plazo, las habilidades de razonamiento y las habilidades del habla. Sintetizar todo en un solo componente es imposible. Por lo tanto, un dato como el CI no tendría sentido desde el punto de vista científico. El resultado de la investigación no es una novedad, sino la enésima confirmación experimental a teorías ya propuestas hace tiempo.

Historia de las inteligencias

Después de la invención del CI, pronto quedó claro que un alto cociente no se corresponde automáticamente con el éxito personal y profesional. Otros factores entran en juego para determinar esto último, como la capacidad de comunicar, de perseverar, de planificar. En los años 70 el psicólogo americano Howard Gardner desarrolló la teoría de las inteligencias múltiples: la inteligencia es un conjunto de diferentes habilidades.

Emoción y cognición

En la década de 1990, entonces, la teoría de la inteligencia emocional se estableció. Según Daniel Goleman, psicólogo cognitivista de la Universidad de Harvard, la capacidad de gestionar y transmitir emociones, de modular los propios estados de ánimo, de motivarse, de controlar los propios impulsos posponiendo la gratificación, de ser empático (es decir, de hacer resonar los sentimientos de los demás dentro de uno mismo como si fueran propios) son fundamentales para salir adelante en el mundo, pero nunca han sido considerados en los tests clásicos de inteligencia. La verdadera inteligencia sería una mezcla de cognición y emoción. Varios estudios han demostrado, de hecho, que sin el impulso emocional la razón pierde su capacidad de tomar decisiones: se envuelve a sí misma y no va a ninguna parte.

Te vuelves inteligente

Así que hay muchas inteligencias. Es su sinergia lo que hace que una persona sea verdaderamente «inteligente» o incluso un «genio». Y lo mejor es que, al menos hasta cierto punto, todas estas inteligencias pueden ser «entrenadas», mejoradas con el ejercicio.

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