¿Sintonizarte con las emociones de los demás? Demasiado desafiante: es el esfuerzo cognitivo, más que la motivación económica, la razón principal de la renuncia a llevar la ropa de los demás.

Incluso cuando mostrar empatía no implica poner la mano en la cartera o dejar que se invierta en historias deprimentes, nos resulta difícil demostrarlo porque requiere una inversión mental importante: esto es lo que se desprende de los resultados de 11 experimentos con unas 1.200 personas, publicados en la revista científica Journal of Experimental Psychology: General.

Para llegar a «ver»

La empatía, la capacidad de comprender los sentimientos de los demás reconociéndolos como propios, es una característica que ha permitido a los sapiens cooperar y convertirse en maestros de la comunicación interpersonal. También tiene una sensibilidad que falta en algunas condiciones psicopatológicas, como los trastornos de personalidad, por lo que se estudia especialmente. Científicos de la Universidad Estatal de Penn (EE.UU.) y de la Universidad de Toronto (Canadá) han formulado una prueba psicológica para comprender si los esfuerzos cognitivos -la fatiga mental- pueden actuar como disuasión de la voluntad de empatizar, y en qué medida.

En las pruebas desarrolladas se utilizaron dos barajas de cartas con las caras de los niños refugiados. Para un mazo, simplemente se les pidió que describieran a los protagonistas de las cartas; para otro, que sintieran empatía por estas personas. Los participantes podían elegir libremente cuál de las dos barajas coger y, por lo tanto, cuál de las dos acciones a realizar. En un caso, la cubierta también incluía fotos de personas sonrientes: ponerse en su lugar no implicaba necesariamente solidaridad con una condición deprimente.

Sin participación

En todos los experimentos, los voluntarios sólo agarraron desde la cubierta «empatía» en el 35% de los casos, independientemente de su contenido, mostrando una marcada preferencia por la cubierta que no requería un esfuerzo de identificación. Los participantes trataron de alejarse de las tareas de la empatía incluso cuando esto hubiera implicado emociones positivas. Por no hablar de que ninguna de las pruebas se refería al aspecto económico: en ningún caso se pidió a los protagonistas de las fotos que ayudaran con sumas de dinero real o ficticio.

Demasiado pesado

En los cuestionarios complementarios al estudio, la mayoría de las personas describieron la petición de empatizar como una tarea cognitivamente desafiante: una tarea en la que se sentían menos preparados que la simple descripción de las imágenes.

Cuando los científicos hicieron creer a los voluntarios que estaban más inclinados que otros a empatizar, los participantes tenían más probabilidades de sumergirse en la realidad de los extraños, eligiendo las cartas de la baraja más difícil. Según los científicos, es la demostración de que, bajo ciertas condiciones, se puede fomentar la empatía.

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