Un nuevo y convincente estudio ha encontrado un aumento en el volumen de ciertas especies de bacterias intestinales en corredores de maratón después de la finalización de un evento. Se encontró que esta especie metaboliza el lactato inducido por el ejercicio en propionato, un compuesto que puede aumentar la capacidad de ejercicio, señalando el camino hacia un posible probiótico que mejora el rendimiento en el futuro.

La nueva investigación comenzó con una propuesta intrigante. Sabemos que el ejercicio puede alterar directamente la composición de nuestro microbioma, pero ¿pueden estas alteraciones bacterianas influir en el rendimiento atlético?

El primer paso del estudio fue investigar los microbiomas de los atletas de élite. Se reclutaron quince corredores, todos los cuales iban a participar en el Maratón de Boston. Los sujetos entregaron muestras de heces diariamente durante una semana antes del maratón, y durante una semana después del evento.

Se encontró que los niveles de una cepa bacteriana en particular, llamada Veillonella atypica, aumentaban significativamente en los microbiomas de los corredores después del maratón. Aún más curioso, esta especie bacteriana específica fue detectada en mayor abundancia en los corredores de maratón de élite en general, en comparación con los individuos sedentarios en un grupo de control. El gran detalle que realmente despertó el interés de los investigadores, sin embargo, fue el hecho de que Veillonella es una bacteria con una preferencia única por el ácido láctico, o lactato, como su fuente de energía preferida.

«Esto estableció una hipótesis: ¿es posible que una bacteria en el intestino esté usando de alguna manera lactato sistémico producido por los músculos durante el ejercicio?, dice Aleksandar Kostic, un autor del nuevo estudio. «¿Es esta la razón por la que florece después de una maratón? ¿Y es posible que esto tenga un efecto beneficioso?»

Para investigar cualquier efecto potencial de mejora del rendimiento de la bacteria, se realizó un estudio en cinta rodante para ratones, comparando animales reproducidos con Veillonella con animales reproducidos con una especie de bacteria que no se conoce que metabolice el lactato. Impresionantemente, los animales del grupo de Veillonella mostraron un aumento del 13 por ciento en el tiempo hasta el agotamiento de la cinta en comparación con los ratones de control.

Kostic y su equipo no pensaron que el aumento en el rendimiento atlético se debía simplemente a esta limpieza directa del lactato. Mirando más profundamente se descubrió que Veillonella convierte el lactato en un compuesto llamado propionato. Un estudio posterior con ratones administró propionato a una cohorte de animales vía enema, revelando que el propionato solo era suficiente para explicar gran parte del aumento de la capacidad de ejercicio observado en los animales colonizados con Veillonella.

Nada de esto significa que el propionato es efectivamente un nuevo potenciador secreto del rendimiento para los atletas. Cuando se toma por vía oral, el compuesto se metaboliza principalmente en el hígado, y Kostic sugiere que hay algo único en la forma en que Veillonella produce propionato en relación con la lactancia producida por el ejercicio físico que es clave para el posterior aumento de la capacidad de ejercicio.

«El propionato es un ácido graso clave de cadena corta producido por la microbiota intestinal, siendo Veillonella sólo uno de los insectos intestinales humanos que lo produce», explica Kostic a New Atlas en un correo electrónico. «Creo que hay algo importante para que Veillonella produzca propionato’en el lugar correcto y en el momento correcto,’ en el colon en respuesta a una afluencia de propionato.»

La forma en que este mecanismo recientemente identificado podría estar aumentando la capacidad de ejercicio y el rendimiento es quizás la pregunta más importante planteada por este nuevo estudio. Kostic admite que esto sigue siendo un misterio, pero descubrir los detalles de este mecanismo es el siguiente paso para los investigadores.

«Una hipótesis que tenemos es que el propionato es conocido por ser una molécula bioenergética para las células epiteliales intestinales, así que queremos probar si también puede ser un combustible para los músculos», dice Kostic. «Además, se sabe que el propionato tiene efectos antiinflamatorios, así que también nos preguntamos si podría reducir directamente la inflamación muscular y promover un mayor ejercicio de esa manera.»

Entonces, ¿es algo así como un cóctel probiótico para mejorar el rendimiento administrado a los atletas antes de hacer ejercicio una propuesta realista para el futuro?

Kostic dice que esto es ciertamente posible, y mientras que su interés personal en el trabajo está en el desarrollo de terapias que pueden mejorar la capacidad de ejercicio en pacientes con riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares, algunos de sus colaboradores clave en el estudio están estudiando más de cerca cómo las alteraciones microbianas podrían actuar para mejorar el rendimiento en atletas de élite.

Kostic y otros miembros clave del equipo de investigación, incluyendo a Jonathan Scheiman y al influyente genetista George Church, han fundado una compañía llamada FitBiomics. La compañía está más enfocada en el desarrollo de resultados comerciales de probióticos, así que si las futuras vías para esta investigación resultan exitosas, podría haber un probiótico que mejore el rendimiento en el mercado.

Por supuesto, es necesario superar muchos más obstáculos antes de que esto ocurra, y uno de ellos es la clara evidencia de que este potencial mecanismo de mejora del rendimiento puede ser manipulado eficazmente en los seres humanos. Así que no vayas a cazar la bacteria Veillonella como tu potenciador secreto del ejercicio.