Con algunas excepciones experimentales, los vendajes generalmente sólo cubren las heridas, en lugar de curarlas activamente. Sin embargo, este no es el caso de un nuevo «apósito adhesivo activo» (AAD) activado por calor, que renuncia a los antibióticos mientras imita la piel embrionaria.

Hasta cierto punto en su desarrollo, los embriones no quedan cicatrices cuando las heridas de la piel sanan. Esto se debe a que las células de la piel alrededor de tales heridas producen fibras hechas de una proteína conocida como actina. Estas fibras se contraen, sanando así la herida al juntar sus bordes. No se produce tejido cicatrizal.

Trabajando con colegas de la Universidad McGill de Montreal, los científicos de la Universidad de Harvard se propusieron replicar este proceso en un vendaje. El AAD resultante está formado por un hidrogel de alginato adhesivo (derivado de algas), al que se le han añadido nanopartículas de plata y un polímero termorrespondiente llamado PNIPAm. Ese polímero no sólo repele el agua, sino que también se contrae a una temperatura de aproximadamente 32 ºC (90 ºF).

Cuando se aplica a una herida, el hidrogel se une fuertemente a la piel. Además, esa piel a temperatura corporal calienta el PNIPAm, haciendo que el gel se contraiga. La piel subyacente adherida se contrae con ella, cerrando rápida y eficazmente la herida. Mientras tanto, la mayoría de las bacterias potencialmente causantes de infecciones son eliminadas por las nanopartículas de plata.

Al variar la cantidad de PNIPAm en el gel, se puede ajustar el grado en que se junta la piel. Este tipo de control podría ser útil, ya que la piel de las articulaciones, como el codo, tendría que permanecer más elástica y flexible durante la curación, en comparación con la de las partes más planas del cuerpo.

En pruebas de laboratorio, se encontró que la AAD se adhiere a la piel del cerdo con una fuerza 10 veces mayor que la de una tirita. También redujo el área del tamaño de la herida en ratones en alrededor del 45 por ciento, mientras que las heridas no tratadas en un grupo de control casi no experimentaron reducción durante el mismo periodo de tiempo. Además, cerró las heridas más rápido que otros hidrogeles curativos experimentales que fueron probados, y además no produjo inflamación ni respuestas inmunológicas.

«Continuamos esta investigación con estudios para aprender más acerca de cómo las señales mecánicas ejercidas por la AAD impactan el proceso biológico de cicatrización de heridas, y cómo la AAD se desempeña a través de un rango de temperaturas diferentes, ya que la temperatura corporal puede variar en diferentes lugares», dice el Dr. Benjamin Freedman de Harvard, científico principal en el proyecto. «Esperamos realizar estudios preclínicos adicionales para demostrar el potencial de la DAA como producto médico, y luego trabajar hacia su comercialización».