La adolescencia es una etapa delicada de la vida: durante esta fase se producen muchos trastornos del estado de ánimo, e incluso enfermedades más graves, y es esencial evaluar todos los factores de riesgo para la salud mental. Una de ellas es la falta de capacidad lingüística: así lo destaca una investigación (publicada en PlosOne) realizada por las universidades de Bath (Reino Unido) y Stellenbosch (Sudáfrica).

En un contexto difícil

Se trata de un estudio innovador porque, por primera vez, se ha investigado la relación entre la riqueza lingüística y la salud mental en un país de bajos ingresos, donde el acceso a programas educativos adecuados es particularmente difícil. La investigación examinó a 200 jóvenes de 13 años de Khayelitsha (Ciudad del Cabo), una de las mayores y más pobres aglomeraciones urbanas de Sudáfrica. A través de una serie de cuestionarios, los investigadores evaluaron varios factores, incluyendo las habilidades lingüísticas, las condiciones sociales, económicas y psicológicas de la familia de origen, así como los niveles de autoestima.

Estrategia

Los resultados mostraron que en los jóvenes con problemas de lenguaje o con trastornos del desarrollo del lenguaje (DLD), el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (ADHD) y síntomas depresivos como ansiedad, irritabilidad, falta de motivación y baja autoestima, incluyendo los relacionados con su apariencia física, son más frecuentes. Por otra parte, la mejora de las competencias lingüísticas parece mitigar la incidencia o persistencia de estos trastornos: una buena razón para inducir a los responsables políticos a reforzar la oferta educativa, especialmente en contextos desfavorecidos.