Pandemia silenciosa: Detectan casos de neumonía desconocida, más letal que el COVID-19

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El avance de una pandemia jamás esperada sorprendió al mundo entero, tras poner en relieve la vulnerabilidad del sistema sanitario. Cuando muchos pensaron que se trataba de una crisis superada, los expertos alertan sobre una segunda infección, más peligrosa y mortal que el COVID-19.

Tras el revuelo ocasionado por China ante un presunto brote de neumonía desconocida en Kazajstán, las autoridades a través del Ministerio de Salud niegan las acusaciones, manifestando que estos informes nada tienen que ver con la realidad, pues consideran que los casos detectados son virales y de origen bacteriano. 

En aras de unificar criterios epidemiológicos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dictaminó una serie de códigos ICD-10, sujetos a la Clasificación Internacional de Enfermedades, en función de identificar los cuadros clínicos de neumonía por COVID-19, sujeto a criterios epidemiológicos, antes de confirmar los resultados en un laboratorio. 

Una infección más letal 

Con preocupación se ha visto el ingreso de pacientes a las salas hospitalarias en Aktobé, Atirau y en Chimkent durante el mes de junio, con síntomas más fuertes que el actual coronavirus. De hecho en Kazajstán se han totalizado más de 1.700 decesos, en su mayoría de chinos, lo que se ha dado a conocer en la embajada a través de un comunicado.

De acuerdo con la agencia de noticias Kazinform, en Nursultán se han disparado los casos de neumonía, incluso en cifras que superan las del año pasado, pues alrededor de 200 personas a diario ingresan a los principales centros de salud.

Por ende, China consideró oportuno lanzar una alerta y advertir a sus ciudadanos, en función de que limiten sus salidas en el exterior y eviten acudir a lugares muy concurridos, al tiempo que reforzó una campaña preventiva informando sobre el uso de la mascarilla, la desinfección de espacios, las labores de higiene y la ventilación adecuada en interiores. 

Neumonía letal
China señala a Kazajstán por no aclarar la naturaleza de una nueva neumonía diferente al COVID-1.

Mientras tanto, Kazajstán continúa enfrentando una ola de contagios por presuntos casos de COVID-19, con más de 53 mil personas infectadas y más de 250 fallecidos. Incluso, Nursultán Nazarbayév, presidente del Consejo de Seguridad de esta Nación dio positivo ante la prueba. 

Pese a que las restricciones han ido en aumento, los medios de comunicación confirmaron el cierre de los aeropuertos y la prohibición de circulación del transporte interestatal. De este modo, se implantó el teletrabajo y se suspendieron los encuentros deportivos y culturales. En cuanto al sector sanitario, se ha incrementado la demanda de personal, insumos y camas en los hospitales de la región.

Decisión apresurada

Todo parece indicar que en Kazajstán fue un error levantar el estado de emergencia, ya que con 5.100 casos de coronavirus confirmados inicialmente, la cifra se multiplicó exponencialmente y continúa en ascenso. Los análisis demuestran que en efecto, se trata de una neumonía “no COVID”, pues sus implicados dieron negativo en las pruebas PCR, aunque reciben la misma medicación para atenuar los síntomas. 

Gran parte de las ONG y de observadores internacionales acusan a esta Nación de subestimar la pandemia, tras volver al confinamiento parcial con hospitales atiborrados que solo atienden personas graves, en medio de un repunte de nuevos virus, infecciones y escasez de insumos médicos.  Las consecuencias indican que en la localidad, la cuarentena se puede prolongar, considerando que el pasado 13 de julio se decretó luto nacional para honrar a los caídos y los esfuerzos parecen no ser suficientes para detener el brote de coronavirus.

Nuevos contagios no perdonan

Aunque la incertidumbre prevalece entre la colectividad, los especialistas ya confirmaron que es sumamente importante reforzar las medidas preventivas, puesto que una segunda infección por neumonía, similar al coronavirus, es peor que el primer contagio.

Así lo manifestó Joseph Varón, pulmonólogo encargado de atender pacientes críticos en el United Memorial Medical Center de Houston, quien ha presenciado cómo las personas que se contagian de neumonía por segunda vez, quedan muy graves. 

pandemia silenciosa
Nuevas cepas del virus lo hacen más agresivo en Latinoamérica.

¿Cómo afecta el virus al organismo?

Más allá de afectar únicamente los pulmones, el COVID-19 deteriora los riñones y avanza progresivamente, hasta poner en jaque el sistema nervioso central, interfiriendo con los procesos cerebrales, alterando la función del hígado, del corazón, de la piel y los intestinos. Al estudiar la sintomatología de diferentes pacientes en Nueva York, se levantaron informes que recogen las experiencias de los sanitarios en todo el mundo.

De esta manera, quedó demostrado que el virus ha avanzado de tal manera, que con nuevas cepas es capaz de afectar todas las funciones biológicas del organismo, causando incluso, coagulación en sangre y pérdida de proteínas. Además, genera dolor de cabeza, mareo, dolor estomacal, muscular, entre otros síntomas que cursan con fiebre y con tos, típico de las enfermedades respiratorias convencionales.

A juicio de Aakriti Gupta, investigador de cardiología en Columbia, los médicos deben concebir el COVID-19 como una “enfermedad multisistémica”, a fin de estar preparados para enfrentar los daños cerebrales, cardiacos y renales de los pacientes, al igual que los problemas respiratorios.

¿Por qué se genera este daño?

El equipo médico de Columbia investigó que se debe a la afinidad de un receptor o un acceso molecular que permite la penetración de las células, lo que se conoce como ACE2, receptor que está presente en los riñones, en el aparato respiratorio, en las conexiones hepáticas, en los intestinos y el páncreas. El virus invade las células y las infecta. 

Ocasionando múltiples lesiones en los órganos, desencadena un daño inminente en el tejido viral. Al estimular una respuesta en el sistema inmunológico, una infección por coronavirus hace que el cuerpo produzca citocinas (proteínas inflamatorias), las cuales destruyen las células y originan más desgaste interno.

Un virus inusual 

Al estudiar a fondo diferentes casos, los médicos sorprendidos llegaron a la conclusión que el COVID-19 es inusual, ante la cantidad de manifestaciones clínicas detectadas en el organismo, esto sin mencionar lo agresivo que puede resultar una neumonía desconocida, más fuerte que el coronavirus. Ciertamente, el resultado arroja un daño severo en las células que recubren los vasos sanguíneos y alteración de la circulación. Una neumonía disminuye el grado de oxígeno en la sangre y esto hace que se coagule fácilmente.

Por ello, algunas personas cursan con derrame cerebral o enfermedad cardíaca. Los coágulos, al fijarse en los pulmones generan serias complicaciones, al igual que en las piernas, ya que los riñones se bloquean e interfieren con la diálisis en pacientes aún más críticos. 

Ni hablar de las personas diabéticas, quienes son más propensas a morir por coronavirus debido al daño que este causa en el páncreas, lo que empeora la patología. El impacto neurológico también es variable, pero todo depende de las condiciones del paciente, algunos permanecen intubados durante 2 ó 3 semanas, otros se mantienen conectados a ventiladores durante un mes o más. Una intubación amerita sedación, lo que da lugar a delirios en la UCI. 

Paulatinamente, una infección por coronavirus afecta todo el sistema inmunológico, arrasando con las células T, responsables de combatir las infecciones de origen viral. Uno de los hallazgos en las salas de emergencia, es la linfopenia, es decir, alteraciones en la inmunidad celular.

Covid 19
La hipoxia silenciosa puede ser mortal y dificulta el diagnóstico.

¿Qué más se sabe sobre el COVID-19?

En promedio, el coronavirus ha dejado un saldo de 566 mil muertos en todo el mundo y más de 12,7 millones de personas infectadas. Después de afectar severamente a los países europeos, actualmente está haciendo estragos en Latinoamérica, obligando al cierre de fronteras.

De origen chino, se detectó a finales del mes de diciembre y desde entonces, no se ha detenido al cobrar más víctimas, siendo Estados Unidos uno de los países más afectados. En China, la cifra de fallecidos superó los 4 mil, con más de 80 mil contagios. Luego de 6 meses, logró contener su propagación, por lo que Brasil pasó a situarse en medio del huracán, seguido de India, Rusia, Perú, Chile, Reino Unido, México, España e Italia. 

La causa del brote aún se desconoce, lo cierto es que ha logrado propagarse con gran rapidez, mutando inclusive, hasta tornarse más agresivo. Por ahora, tiene un índice de letalidad del 4,5 por ciento, pero este dato carece de precisión porque hacen falta estudios más profundos, considerando que hay casos leves y asintomáticos.

Al evaluar los ingresos por emergencia, el personal sanitario coincide al toparse con una “neumonía silenciosa” que hace que el diagnóstico del COVID-19 sea más difícil, debido a que se trata de pacientes que no tienen problemas para respirar, pero en los estudios se les detecta neumonía o bajos niveles de oxígeno en la sangre. 

Muchos de ellos ingresaron a hospitales por otros motivos y en los exámenes de rutina salieron positivos al coronavirus. Esto, hace que el virus sea catalogado como de “naturaleza traicionera”, pues genera una hipoxia que no se detecta fácilmente, menos si la persona habla normalmente por teléfono sin ningún tipo de fatiga.

coronavirus
La prevención sigue siendo la clave para contener la pandemia.

Propagación

Efectivamente, el virus se contagia de persona a persona a través de partículas de saliva que suelen esparcirse cuando alguien infectado tose o estornuda. Por la nariz o por la boca, ingresa a los pulmones. Otra vía de contagio es a través de superficies u objetos contaminados con gotas del virus, que puede pasar a las manos y de allí a los ojos, la nariz o la boca.  

Según la OMS, en su fase inicial los síntomas son leves, es posible que alguien esté contagiado y que sólo presente  tos leve. En un lapso de 20 días, comienza la fase de excreción del virus, que es cuando se supera el cuadro, pero aún hay riesgo de contagio. En líneas generales, alguien infectado puede contagiar a 2 ó 3 personas más. 

Prevención 

Los resultados demuestran que la única manera de frenar la pandemia, es a través de la prevención, tomando las medidas correspondientes con el lavado frecuente de manos, uso de pañuelos para taparse al toser o estornudar, uso de mascarillas y aislamiento.

El tratamiento es variable y está sujeto a las condiciones del paciente, algunos reciben terapias inmunomoduladores, entre otros fármacos como azitromicina, medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), cloroquina y antirretrovirales.

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