Un equipo de investigadores de la Universidad Médica de Varsovia en Polonia ha propuesto una prueba novedosa y no invasiva para la detección y el control de enfermedades intestinales como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. La técnica utiliza una pequeña muestra de sangre y heces para determinar la permeabilidad intestinal, un marcador clave de estas enfermedades.

La importancia de la salud intestinal es un tema que ha recibido mucha atención en los últimos años, desde el eje intestinal hasta la composición y salud de nuestra flora intestinal (también conocida como nuestra microbiota intestinal). La permeabilidad intestinal -a menudo denominada intestino con fugas- es otro indicador de nuestra salud intestinal y se ha asociado con la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), un término genérico para la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, así como con la enfermedad celíaca y la sensibilidad a los alimentos.

Según The Lancet, la EII es un problema mundial, con una prevalencia de más del 0,3 por ciento en las poblaciones occidentales (más de tres millones en los EE.UU. según los CDC) y un problema creciente en los países recientemente industrializados a medida que se vuelven más occidentales. Esto pone de manifiesto la necesidad de una detección, gestión y prevención innovadoras de la EII y de los problemas asociados, y los estudios como éste desempeñan un papel esencial en la consecución de ese objetivo.

El estudio ofrece esperanzas para la detección temprana de la EII, que es incurable, pero controlable. En la actualidad, la EII y otras enfermedades similares son difíciles de diagnosticar, con una combinación de síntomas clínicos y colonoscopia como la metodología actual. Pero esto viene con sus propios problemas. Es invasivo, a menudo requiere anestesia general, no es barato y puede ser un poco aterrador. Todo ello puede ser suficiente para evitar que las personas se sometan a pruebas y, por lo tanto, dificultar un diagnóstico y un tratamiento eficaces.

El método propuesto por el equipo de investigación, dirigido por el Dr. Marcin Ufnal, presenta muchos menos obstáculos para el diagnóstico. Utilizando una pequeña muestra de alrededor de 1 mililitro de sangre y heces, la técnica mide la proporción de ácidos grasos de cadena corta creados por las bacterias en cada muestra. Esta relación es importante, ya que muestra el buen funcionamiento de la barrera intestinal. Cuando esta capa de la pared intestinal se ve comprometida, los productos no deseados -incluidas las bacterias intestinales y los productos bacterianos- pueden pasar al torrente sanguíneo y causar problemas. La presencia de más subproductos bacterianos intestinales en la sangre en comparación con las heces indica una barrera intestinal más dañada y, por lo tanto, más permeable.

«Esta puede ser una herramienta muy importante para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades intestinales y de otro tipo», dice el autor principal, Marcin Ufnal. «Usando el intestino agujereado como un marcador de enfermedad, así como un blanco potencial para el tratamiento.»

El diagnóstico precoz de la EII y otros problemas similares permite a los pacientes tomar medidas para tomar decisiones informadas, controlar los síntomas y mejorar su calidad de vida. El equipo también espera que esta técnica pueda detectar otras enfermedades que crean permeabilidad intestinal, como problemas hepáticos e insuficiencia cardíaca.