Educar para el uso de la tecnología es todo un desafío

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De acuerdo con la Asociación Americana de Pediatría, los niños mayores de 3 años pueden usar dispositivos tecnológicos, pero no más de una hora al día y con la supervisión de un adulto

Con el avance de la globalización, inevitablemente el uso de la tecnología se extendió a todos los rincones, dando paso a una nueva era caracterizada por la innovación. Ciertamente, no hay ningún aspecto de la vida cotidiana en que no sea imprescindible algún dispositivo para hacer la vida mucho más práctica.

Sin embargo, no todo es color rosa. El uso de aparatos tecnológicos es sinónimo de progreso, aunque en lo concerniente a la población infantil, aún hay muchas reservas, sus detractores consideran que esto interfiere con el desarrollo de los niños.

Hoy más que nunca, es común observar pequeños con tablets, computadoras y teléfonos móviles. Con el acompañamiento adecuado, es posible que sean de provecho, pues las nuevas generaciones están a la par de la vanguardia y sin inconveniente alguno, adquieren destrezas de inmediato, dejando en evidencia todo un potencial que a futuro les permitirá destacarse por encima del promedio.

Opiniones encontradas

Para que los niños tengan una experiencia enriquecedora, los especialistas subrayan que el rol de los padres es esencial, debido a que se encuentran frente al desafío de canalizar todo un entramado educativo que en cierta forma, debería ser integral.

Más allá de la mensajería instantánea y el acceso a contenido multimedia como juegos y videos, existe un riesgo latente que es oportuno tener en consideración cuando los niños se encuentran frente a una pantalla. 

Mientras los expertos opinan que las herramientas tecnológicas son esenciales para el aprendizaje, otros especialistas subrayan que son perjudiciales, lo cual, nuevamente, es escenario de controversia.  Aunque los límites son necesarios, lo ideal es enfocarse en el máximo aprovechamiento de estos dispositivos, en especial si se hace con fines didácticos.

tecnología y los niños
Evitar la dependencia de la tecnología es fundamental en niños y adolescentes.

Actualizaciones 

En 2016, la Asociación Americana de Pediatría actualizó sus orientaciones, relacionadas con la salud y el bienestar infantil. Anteriormente recomendaban limitar el tiempo que los niños pasan frente al televisor, tablet o computadora, pero los estudios han demostrado que estos dispositivos rompen con la dinámica de la interactividad.

De esta manera, subrayan que si los niños son menores de tres años de edad, no deberían utilizar en ningún momento ninguna herramienta tecnológica, debido a que retrasa el desarrollo psicomotor, limita el lenguaje, impide el control emocional y afecta el vínculo del apego. 

Al superar esa edad, sugieren que se pueden utilizar, pero siempre bajo la supervisión de un adulto, quien pasa a ser responsable del uso que haga el menor y su desenvolvimiento con el entorno. Así, los pediatras orientan para que la televisión o las pantallas se utilicen con fines educativos, prestándole atención a la creatividad de los niños y a la capacidad que tengan para relacionarse con el mundo exterior.

La idea es que trasciendan en el rol de consumidores frente a una programación y pasen a ser creadores. Para ello, hay infinidad de juegos que aportan nociones en 3D, diseñados con la intención de motivar, construir y desarrollar la imaginación. 

La exposición deberá efectuarse en un lapso prudencial, estableciendo límites claros, para que aprendan a socializar, a tener conciencia de los objetos que se encuentran a su alrededor y se alimenten con fundamento, considerando que es costumbre encender la televisión a la hora de comer, lo cual es un error. 

Según la visión de los seudocientíficos, la tecnología llegó para quedarse, por lo que es imprescindible enseñarles a los niños que se trata de herramientas, sin aislarlos, ya que es un hecho que la mayoría tiene al menos un móvil y en algún momento, se verán expuestos, por lo que deben recibir la orientación adecuada.

tecnología y niños
Inculcar valores y alertar sobre los peligros en Internet evitará que sus hijos caigan en manos de depredadores.

Estadísticas

Según reseña López Dóriga (2019) en su portal web, el 10 por ciento de los usuarios que navegan por Internet en México son niños con edades comprendidas entre 6 y 11 años, quienes permanecen, incluso más de 10 horas diarias frente a un celular, esto motivado a que desde temprana edad, fueron estimulados por sus padres para que se familiarizaran con la tecnología, lo cual es fuertemente criticado por los psicoterapeutas, debido a que pone barreras a la imaginación y creatividad.

Al respecto, una encuesta sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares reveló que desde el año 2018, cada vez son más los niños con habilidades digitales, pues muchos de ellos recibieron como obsequio el acceso a la tecnología, en lugar de juguetes convencionales. Esto incrementó los reportes escolares por déficit de atención.

En un reporte para la revista Neo, se evaluó el comportamiento de los niños con dispositivos móviles, tomando en cuenta un estudio elaborado en el 2018 por The Competitive Intelligence Unit (The CIU), cuyos resultados revelaron que de 121.8 millones de líneas telefónicas, 5.5% pertenecen a niños, dato que ha ido en aumento a un ritmo de 4.4 por ciento (por año). 

Hoy en día la población infantil integra un segmento con mayor dominio de teléfonos inteligentes: 99 por ciento frente al 27 por ciento, con teléfonos convencionales.

De esta forma, se comprobó que en México el 56.1% de los niños accede a Internet. Más del 90 por ciento lo hace para utilizar servicios de mensajería instantánea, seguido de un 84% que se concentra en las redes sociales, 48% para búsqueda de información y 30% revisa el correo electrónico.

Además, un 37 por ciento es fan de las plataformas de video y contenido streaming, entre ellas Netflix y Amazon Prime Video y finalmente, 26% navega en Internet para cumplir con actividades escolares. Evidentemente, los videojuegos también ocupan una cuota importante del mercado, pues alrededor del 90 por ciento de los niños accede a ellos en su tiempo libre, por ende, se les considera los consumidores del futuro.

adolescentes y tecnología
La interacción, el juego al aire libre y el desarrollo del lenguaje es óptimo sin la tecnología.

Cambio de enfoque

Ante esta realidad, se ha planteado la necesidad de usar la tecnología de una manera que beneficie a toda la familia. Desde un punto de vista positivo, se puede aprovechar la conectividad para acortar distancias y mantener la comunicación con seres queridos, también para compartir sanamente o aprender cosas nuevas. 

Sin embargo, debe haber un equilibrio entre el uso de las pantallas y el juego al aire libre. Para ello, es bueno establecer rutinas familiares que se sustenten en la disciplina, donde se establezcan horarios, anticipándose a las rabietas y disgustos que pudiera ocasionar anunciar nuevas reglas en casa. 

Esto también aplica para los padres, pues se observa con preocupación que en países como Estados Unidos la interacción con los hijos es casi nula por llevar en sus manos un móvil la mayor parte de tiempo. 

El hecho de que los niños compartan al aire libre, les permite crear nuevas redes neuronales, así aprenden el significado de la empatía y de la amistad con otros compañeros de su edad, mientras afianzan relaciones. 

niños y tecnología
Compartir frente a una pantalla ayuda a desarrollar la creatividad y la imaginación.

Efecto de los juegos 

En línea con los nuevos tiempos, algunos especialistas han dado al traste con la teoría de que los videojuegos son dañinos, pues consideran que a nivel cerebral, no hay diferencias emocionales o cognitivas ante hechos violentos plasmados en un libro -analizado en clase- versus los que ocurre cuando utilizan una videoconsola.

Así, son partidarios de que tienen efectos positivos porque optimizan los tiempos de respuesta, al igual que la planificación, el diseño de estrategias y la visión periférica. Ciertamente, hay juegos que requieren de coordinación, liderazgo, trabajo en equipo y asignación de roles.

En cambio, las redes sociales sí pueden resultar altamente perjudiciales, sobre todo en lo que concierne a la construcción de autoestima frente a la valoración de los demás, sin mencionar el hecho de que hay gente con malas intenciones que se esconden detrás de perfiles falsos, aparte del acceso a contenido no apto para niños que muchas veces se filtra en los anuncios publicitarios.

Aquí, los valores y el nivel de madurez que tengan los niños los conducirá por el buen camino. El seguimiento que hagan los padres es vital, no basta con confiarse al activar alertas de control parental, ya que está comprobado que los adolescentes aprenden fácilmente a desactivarlas. 

Es prudente educarles para que no compartan información personal o revelen datos que puedan atentar contra la seguridad del núcleo familiar, como direcciones, propiedades o bienes que poseen. Por otro lado, se debe estar atento a los cambios de humor, desarrollo personal y el rendimiento escolar.

Los niños y la tecnología
Con la información adecuada, se puede aprovechar la tecnología para el sano desarrollo.

Un ambiente armónico 

Al finalizar el día, son los padres quienes deben dar el ejemplo para hacer a un lado los dispositivos, bajar el ritmo y evitar así la sobre estimulación. Está demostrado que al ir a la cama, el uso de las pantallas altera el patrón del sueño, debido a que disminuye la producción de melatonina. 

La luz azul al ser brillante, confunde el cerebro y emite ondas que impiden que una persona pueda dormir. Una de las razones por las cuales los padres acuden a consulta médica, es porque sus hijos no pueden conciliar el sueño.

Hábitos saludables

En plena era digital, la Academia Americana de Pediatría ha expuesto un nuevo enfoque sobre el tema, asesorando a los padres para que pongan en práctica la crianza respetuosa en un entorno saludable, propicio para el aprendizaje y la adquisición de destrezas.

De este modo, sugieren que es oportuno trazar un plan mediático, tomando en cuenta los valores y la reflexión para el mejor desenvolvimiento en la vida cotidiana, sin sustituir otras actividades como la sana recreación, el ejercicio, la interacción y el intercambio familiar.

Parte del acompañamiento nace de la necesidad de lidiar con la tecnología en un ambiente netamente virtual. En efecto, los niños necesitan límites y que sus padres se involucren en todo el proceso para que sepan quiénes son sus amigos, qué aplicaciones utiliza, qué páginas web visita y qué actividades hacen cuando se conectan a la red. 

El tiempo libre es esencial, sin que se manipulen dispositivos móviles. Esto les ayuda a desarrollar la imaginación y la creatividad, sobre todo si son menores de 10 años. Otra de las recomendaciones tiene que ver con el hecho de evitar que pasen muchas horas solos sentados frente a una pantalla. 

Los padres deben jugar con sus hijos, acompañarlos e interactuar con ellos para aprender y estrechar lazos. Compartir experiencias es fundamental, así que considere la opción de jugar, leer o ver juntos algún programa de televisión.

No se olvide de dar el ejemplo, enseñarle modales a los hijos en línea marcará la diferencia. Mientras menos edad tengan, no pierda de vista la comunicación directa, converse con ellos y estimule su lenguaje, evitando la pasividad. Si se trata menores de tres años, no los exponga a la tecnología, a menos que vaya a efectuar alguna video llamada. En edad preescolar, una hora es más que suficiente para acceder a un contenido o programación de calidad.

Con respecto a la habitación de los niños, lo más prudente es mantenerlos lejos de la televisión, al igual que evitar usar la tecnología como un distractor emocional. Quizás en algún momento le sea útil para mantener a su niño calmado, ganar tiempo y cumplir con sus obligaciones, pero es crucial enseñarles a manejar sus emociones, que sepan calmarse solos e identificar lo que están sintiendo. 

Aunque hay infinidad de aplicaciones muy populares por ser “educativas”, son pocas las que verdaderamente aportan. Es determinante elegir las que se adaptan al perfil del niño, pero no hacerlas imprescindibles, como por ejemplo, las que tienen que ver con la concentración, el cálculo o la lectoescritura. 

Con respecto a los adolescentes, es prudente observarlos para evaluar cómo se comportan en línea y cómo lo hacen en su entorno real. Está comprobado que las redes sociales les permiten descubrir y afianzar su identidad, pero es necesario que mantengan su privacidad. 

En este punto, el diálogo abierto le será útil para evitar malos entendidos, sobre todo considerando los peligros que hay en Internet ante la presencia de depredadores y explotadores sexuales. Un error detectado a tiempo puede corregirse a través de la empatía.

Nadie puede escapar del uso de la tecnología, pero los padres y representantes tienen a su alcance información valiosa para promover el desarrollo saludable. El acompañamiento les permitirá elegir el contenido y las aplicaciones que utilizan los niños, lo que constituye una ventaja de Internet en comparación con otros medios como la televisión, siempre y cuando no se aíslen y prevalezca la interacción.

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