Prepárese para comenzar la minería espacial, no en un asteroide, sino a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS). Entregado a la estación por un barco de carga Dragon no tripulado el 27 de julio, un kit de minería experimental desarrollado por un equipo dirigido por la Universidad de Edimburgo utilizará bacterias para estudiar cómo se pueden utilizar los microorganismos para extraer minerales y metales de las rocas de asteroides, lunas y planetas.

Los asteroides mineros tienen un potencial económico tan grande que algún día puede forzar a los lexicógrafos a inventar una nueva palabra para «rico», pero establecer operaciones requiere mucho más que simplemente aparecer en un traje espacial con un hacha de pico. Al igual que en la Tierra, la extracción de metales y minerales requiere a menudo una compleja serie de procesos que convierten los minerales en un material útil.

Una manera de hacer esto es una técnica llamada biomining, que utiliza microorganismos u hongos para actuar como pequeñas fábricas químicas para romper rocas y extraer elementos como hierro, cobre, zinc, oro, uranio y torio. Usado experimentalmente por primera vez en la década de 1950, hoy en día no sólo se utiliza ampliamente en la minería, sino también como una forma de recuperar áreas que han sido contaminadas por metales pesados tóxicos.

Biomining reactors loaded into incubators

Para aplicar este principio a la minería espacial, los astrobiólogos del Centro de Astrobiología del Reino Unido de la Universidad de Edimburgo pasaron la última década construyendo 18 reactores biomineros del tamaño de una caja de cerillas que ahora se encuentran a bordo de la ISS. En su interior, los astronautas colocarán trozos de roca basáltica similares a los que se encuentran en la Luna y Marte, que serán sumergidos en una solución de bacterias y nutrientes.

El objetivo es ver qué tan bien funcionan las bacterias en la gravedad cero para extraer los minerales. A medida que los microbios crecen, el experimento monitoreará cómo forman colonias y biofilms, que serán analizados en la Tierra en Edimburgo y la Universidad de Stanford. Estas biopelículas no sólo ayudarán a desarrollar la biominización espacial, sino que también proporcionarán una mejor comprensión de cómo los microbios vuelven a crecer en la Tierra.

«Los microbios están en todas partes, y este experimento nos está dando nuevas ideas sobre cómo crecen en las superficies y cómo podríamos usarlas para explorar el espacio», dice Rosa Santomartino, de la Facultad de Física y Astronomía de la Universidad de Edimburgo.